abr 26 2012
Viuda por culpa de la contaminación: “Codelco está sordo, ciego y mudo”

Acá Eliana Morales habla sobre la muerte de su esposo y su miedo de estar igual de contaminada que él.
Ahora que los pescadores de Ventanas anunciaron otro varamiento de carbón en sus costas (ver acá), entrevistamos a una de las 28 viudas de Enami que acusan haber perdido a sus maridos por culpa de la grave contaminación. Acá Eliana Morales, de 76 años, habla sobre uno de los últimos deseos de su marido, la dudosa confianza en la justicia y su miedo a descubrir en su propio cuerpo la mortal contaminación.
Por Víctor Guillou Vásquez
Raúl Lagos jamás usó una mascarilla en los primeros años de trabajo. El dato que podría ser superficial es de suma importancia, Raúl fue uno de los primeros funcionarios de la Empresa Nacional de Minería (Enami) en Ventanas-Puchuncavi. Desde 1964 –año de inauguración de Enami- respiró los gases tóxicos durante las faenas, así lo confirma su esposa Eliana Morales (76), que tristemente debió verlo morir en el día de su cumpleaños el año 2009.
Doña Eliana, mientras la entrevistamos, nos muestra las fotos que guardó de aquellos viejos tiempos, cuando su esposo trabajaba en la empresa minera, donde se le ve sin protección junto a sus colegas sentados al lado de las máquinas. Él y sus colegas trabajaron toda su vida en Enami, enfermándose progresivamente al poco tiempo de su jubilación.
El marido de Eliana, Raúl, se trató por dos largos años por alzhéimer sin ver resultados. Los medicamentos parecían no surtir efecto y esto intrigaba a su doctor. Sin embargo, todo se esclareció cuando un análisis de orina y sangre detectó la presencia de cobre, arsénico, cianuro y plomo, elementos mortales para el ser humano, los mismos que fueron hallados en el polémico caso de la Escuela La Greda (ver acá). Lagos por culpa de la contaminación sufrió daño en sus riñones y pulmones, 6 años después de su jubilación, quedó postrado durante 3 meses, y posteriormente, murió de cáncer a la vejiga pesando tan solo 32 kilos.
¿Y LA JUSTICIA?
La Asociación Regional de Ex Funcionarios de Enami (Asorefren) demandó junto a las 28 viudas de ex funcionarios, a la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) que desde el año 2005 es dueña de la Refinería de Ventanas, ex Enami. Después que el caso fuese sobreseído el 27 de enero de este año por el Juzgado de Letra y Garantía de Quintero, el 13 de febrero pasado la Corte de Apelaciones revocó esta decisión, creando un nuevo escenario que permitirá la pronta exhumación de los cuerpos.

En esta foto se muestra como trabajaba Raúl Lagos y sus colegas al lado de las máquinas de la refinería en sus primeros años.
Para Eliana este no es un proceso obligatorio, ella comprobó la contaminación de metales pesados en el cuerpo de su marido, al contrario del resto de los 28 casos (principalmente ataques cardiacos y trombosis), sin embargo, está dispuesta a hacerlo, para esclarecer la muerte de su hombre.
En noviembre de 2011 un informe de la Cámara de Diputados señaló a Codelco como el principal responsable (ver acá)de la mortal contaminación en Puchuncaví e instó a la cuprífera estatal a indemnizar a los trabajadores y sus familiares por la exposición a contaminantes durante los años de servicio en ENAMI. Según Eliana Morales, la empresa, además, les adeuda dineros correspondientes a contratos colectivos que la estatal nunca respetó. Esta situación también fue denunciada por la ASOREFEN ante la Comisión de Medio Ambiente.
Sobre esto, la última petición de su marido, la confianza en la justicia y su miedo a descubrir en su propio cuerpo la mortal contaminación, hablamos con esta viuda por culpa de la contaminación.
-La Comisión del Medioambiente de la Cámara de Diputados emitió un informe donde establece las responsabilidades de Codelco. ¿Qué pasó con la empresa luego de esto?
“Codelco está sordo, ciego y mudo (…) vamos a cumplir seis años peleando por esto y mi marido estaba vivo cuando empezamos. Y él me dijo cuando ya estaba mal ‘vieja, yo lo único que le pido es que no deje nunca de ir a las reuniones, y no deje nunca de pelear por esto… no por mí, pelee por todos los demás, que se haga justicia’”.
-¿Cuánta gente enferma hay hoy en día en la Asorefren?
“Hay casi 200 personas afectadas… con cáncer a la piel, cáncer al páncreas, a los riñones, a los testículos, las mujeres con cáncer a las mamas. Muchas de las mujeres que trabajaban allí hacían aseo y pasaban por todas las secciones de la planta. La señora que iba a venir ahora tiene cáncer de mamas. Ya la operaron dos veces”.
-¿Ustedes han tenido problemas de salud asociados a la contaminación?
“Yo creo que estamos todos contaminados. Quizá no lo notan mucho, pero acá en Ventanas, casi el 100% de las personas mueren por el corazón o de cáncer. Yo no me he hecho ningún examen porque tengo miedo de hacérmelo. Yo podría ir a ver al mismo médico que trató a mi marido y no quiero pedirle que me haga los exámenes, porque tengo miedo…. tengo miedo. Digo yo ‘bueno, algún día me va a explotar algo’”.
¿Usted espera que pronto se acerque gente de Codelco?
“No creo que lleguen a venir. No tengo ni la más remota esperanza que vengan. Los enfrentaremos algún día en un tribunal. Siempre y cuando la justicia haga justicia”.
¿Pero tiene confianza en la Justicia?
(Piensa y duda) “Más o menos. Veo a la justicia como está hoy día, mijito… Tiran más para el lado de las empresas…Nunca hemos estado en contra de las empresas. No queremos que cierren. Nosotros estamos peleando por nuestros maridos, porque ellos salieron afectados de ahí. Y queremos que siga dando trabajo la empresa, pero como debe ser. Que no estén infectado a todos los pueblos, porque son 24 pueblos los que tiene la comunidad de Puchuncaví”.
-¿Es decir que quieren que tomen las medidas necesarias para evitar este tipo de muertes?
“Justamente… No queremos que cierren las empresas, si mucha gente trabaja acá, yo eduqué a mis hijos gracias a la empresa, pero a qué costo… que mi marido muriera poco menos podrido por dentro, sufriendo dolores que no debe sufrir nadie… Yo no le doy ni al más enemigo lo que yo pasé con mi marido”. LOV
