nov 21 2011

Valparaíso no es Miami

Valparaíso tiene ese tradicionalismo que lo hace ser como es. Crédito foto: Pilar Polanco.

Por Carolina Gálvez

“El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Ir a Valparaíso, o a Chiloé, por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque, y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar…”. Esas palabras son de Sergio Larraín desde la experiencia de la fotografia en un recorrido por Valpo o Chiloé. Y no es casual esa percepción al caminar por nuestra ciudad, es la sensibilidad y el contacto con un lugar diferente, “la ciudad andamio”, desordenada, bella en su urbanidad, simple y compleja.

Valparaíso es necesariamente fotografiada, filmada y escrita por los artistas que la miran y la viven, no sólo desde su paisaje y geografía, sino desde sus habitantes con sus particulares formas de vida que se alejan de lo formal y de lo planificado.  Aquí nada es masivo, se va quedando un dejo de vida antigua y de cosas viejas que conviven junto al turismo incipiente que hace pocos años se desarrolla en Valparaíso y que no tiene nada que ver con el turismo de los balnearios por ejemplo, ni con la actividad turística típica de nuestros espectaculares paisajes del norte o de la Patagonia de Chile.

Y curiosamente los extranjeros y chilenos que recorren nuestro país, cuando deciden en algún minuto de lúcidez y cambio de vida, buscar un nuevo lugar para vivir, indefectiblemente se instalan en Valparaíso a pesar de toda su precariedad y fragilidad.  Siempre me pregunté por qué, insólita pregunta viniendo de mi propia historia personal: yo elegí Valparaíso para vivir hace ya, 17 años.  Pero no tuve respuesta clara sino hasta hace pocos años, antes fueron sólo algunas sensaciones e intuiciones, ahora ya sé por qué.

Cuando recién conocí y recorrí a fondo Valparaíso, mi primer impulso fue de arrancar, de salir corriendo; había aquí una energía, un despelote, un encontrarse a la vuelta de cada esquina con lo mejor y peor de uno mismo muy fuertes. Todo lo hermoso y lo feo de mi estaba en cada paso que subía y bajaba del cerro.  Aquí uno convive en los barrios con todo el mundo sin diferenciación de clase social, aquí somos todos iguales, aquí las modas no corren. Eso, al poco tiempo se transformó un anclaje profundo a este puerto, a tomar conciencia cierta de que nunca más me iría de Valparaíso. La vida acá era posiblemente feliz por su sencillez y su particular belleza.

Eso que me pasó a mí no es una situación excepcional. Todas las personas que han adoptado a Valparaíso para vivir tienen una historia parecida. Por eso podemos valorar y entender lo importante de reflexionar hacia dónde apunta la forma de hacer turismo en nuestra ciudad, ya que hasta aquí vemos mucha improvisación y error.  No se trata de modificar, modernizar y clonar a Valparaíso en su esencia para hacerla parecida a lugares típicamente turísticos, porque es justamente esa gran diferencia la que la hace atractiva, única y un verdadero imán.

Aquí es donde nos falta un plan director, un camino que apunte hacia el objetivo de la preservación y el cuidado de la forma de vida porteña. No entiendo por turismo llenarnos de hoteles boutique en pleno casco histórico o lugares patrimoniales, tampoco la proliferación de restaurantes carísimos y de dudosa calidad, concentrados casi todos en un mismo lugar; menos la llegada de un mall en el borde costero y de las inmobiliarias construyendo edificios y torres sin piedad en medio de los cerros. Tambien necesitamos regulación y control de la cantidad de taxis colectivos recorriendo sin piedad nuestras calles, y recuperar la agradable sensación de caminar sin la contaminación del desmedido número de autos ofreciendo un pésimo y caro servicio, y ojo con la cantidad de gigantografías y pantallas publicitarias de las empresas de retail que se quieren instalar en Valparaíso.

Este puerto es el lugar ideal para marcar la diferencia que ya tiene: comercio local, antiguo y a pequeña escala, restauración y recuperación de antiguas edificaciones, actividad cultural original y de excepción. Es una maravilla contar por estos días con Festival de Danza, Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, Festival de Cine Recobrado, Puerto de Ideas, Festival Internacional de Cuenta Cuentos y de Payasos, Festival de Teatro Container, etc. todas actividades únicas de gran aporte a la comunidad y al turismo.  Creo que es la manera, sin ser experta, que visualizo para apuntar a una forma valiosa de hacer turismo en una ciudad patrimonial. Esa es nuestra gracia, nuestro plus y nuestra ventaja que reconocen los extranjeros que nos visitan y los que se quieren quedar para siempre aquí, los chilenos que eligen a Valparaíso para tener la posibilidad de otra forma de vida, los porteños mismos que defienden sus espacios y su vida cotidiana y que se quedan en el puerto por generaciones con orgullo y amor.

¿Usted se imagina a Valparaíso con teams en alguna de sus playas, con malls a la orilla del mar, con festivales de la canción, con mega supermercados en sus principales calles, con cerros para ricos y pobres, con casino y palmeras? No pues, eso ya no sería Valparaíso, sería apenas un remedo de Viña del Mar o de Miami.

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  • http://www.facebook.com/rodrigo.alcayaga Rodrigo Alcayaga

    Falta profesionales en el área. Se nota mucho que el pensamiento estratégico detrás de la planificación turísitica y de desarrollo de Valparaíso están en manos de personas con conocimiento limitado al respecto. No sólo no tienen el conocimiento, sino que además no son capaces de tener una visión sobre hacia dónde debe caminar la ciudad.

  • María Isabel Barra

    Muy buena opinión y reflexión sobre lo que está pasando en Valparaíso, aquí está retratada la esencia y el alma de nuestro puerto querido y tan sufrido también. Con permiso que me la llevaré para hacerla correr, demasiado buena!! y qué linda la foto del perrito en el troley.

  • javier martinez

    o sea todo lo anterior bien pero que hace que el puerto sea tan mágico, beligerante y bipolar: su historia, esa echa de antiguos navíos y navegantes que daban la vuelta al mundo para arrojarse en esta ciudad, es decir, por eso es patrimonio Valparaiso, porque es parte de la historia universal!!! para el que no quiera ver que esto no es mas que el negocio de los vende patrias, que no se equivoque; no se trata de ignorancia ya que tu, yo y todos vemos lo mismo, se trata de negociado y si hasta eso nos van a quitar, nuestra historia…creo que debemos HACER un BASTA!!!

    • Luz María Herrera

      Muy cierto Javier, hay que defender a Valparaíso de aquellos que le quieren robar su identidad.

  • Carlos Jorquera Guerra

    ni Miami haría un mall en el borde costero, aquí no más es donde reina la estupidez y la avidez de la copia norteamericana, uta que estamos como las pelotas…

  • http://twitter.com/rodrigobrauchi Rodrigo Braüchi

    Valparaíso, perdónanos, no sabemos lo que hacemos.

    Muchos se jactan de una supuesta belleza porteña, no de las chicas, esa está comprobada, si no de la ciudad en si, esa belleza dada por sus construcciones informales, que ni siquiera cumplen la ley de gravedad ¿han visto esas casas volando? Ahora es cuando balbuceo y digo; chuta, hoy la discusión radica en regular algo jamás regulado -¿Qué cambio?-. Nada cambio, y no quieren que cambie, ese es el problema, antes el porteño vivía en el cerro y se abastecía en la parte baja, el famoso “plan”. Ahora, el vapuleado casco histórico es solo eso, un casco, un lugar muerto, fachadas que lloran por contener programas, contener vida. Si, el “plan” ya no abastece, no hay comercio, sus terrenos están sobrevalorados para que alojen emprendimientos locales, y por otro lado, la mal entendida conservación, impide que un proyecto inmobiliario, decente, sea poco viable. Es más rentable, hay menos regulación, está en el camino obligado del turista, el cerro regalo -vendió- su espacio para acoger lo que el casco prohibió, el cerro siempre amable, el cerro siempre solidario. 

    No tengo porque recurrir a los libros de historia de mi sobrino para darme cuenta que la actividad portuaria ya no es la misma de hace 50 años, entonces, si el puerto cambio ¿La ciudad no debería ser el fiel reflejo de eso? ¿Adaptarse? ¿Re-inventarse?. La proliferación de proyectos inmobiliarios y comerciales de dudosa calaña, son el legado de políticas publicas restrictivas, sin visión de futuro, donde todos se llenan la boca hablando de un casco histórico que a esta altura, me imagino, que su mayor deseo es que algún otro terremoto se lo lleve, pronto. No creo que los hoteles boutiques, los restoranes, sean un problema y menos discriminarlos según sus tarifas, este país tiene un quintil al cual le brotan billetes por todos sus bolsillos y además hay mucho turista que está dispuesto a dejar hasta el último euro en aquellos lugares, si, esos de dudosa calidad. Sería contradictorio apelar a una ciudad sin servicios, y si existieran estos, que ahora su calidad sea dudosa por lo precarios, es más, veo la oportunidad para que los mismo vecinos abran sus puertas con café y servicios anexos, a un menor coste, en los cuales el visitante pueda encontrar esas sabrosas historias de ciudad que lo harán regresar con una experiencia de viaje inolvidable, valor agregado le llaman algunos. Ejemplos hay varios anclados por los cerros, nombrarlos sería un despropósito, la aventura está en encontrarlos para que la experiencia sea completa.

    No, no estoy de acuerdo con el mall, ni siquiera me interesa el programa que podría contener, Valparaíso NO debe perder su identidad de puerto, no es necesario, no lo imagino -pero que rayos importa lo que pueda pensar yo-. Si quieren darle otra identidad, pues bueno, no seamos mezquinos y dinamitemos el borde costero, les juro que sería una bahía muy apetecida por turistas de aguas saladas y arenas harneadas. 

    Que las políticas de ciudad sean a tan corto plazo, que la discusión sea construir o no un mall, que una plaza más una plaza menos, Ey! que alguien golpee la mesa y extienda un programa a 50 años para que este puerto, viejo, maltratado, pero jamás olvidado, sea lo que alguna vez fue, ese que veo en el baúl de fotografías que guarda mi madre de su recordada infancia en calle Carampangue.  

    Alguna vez leí a German Del Sol, arquitecto; “Mi abuela decía que la tradición no era usar el sombrero de mi abuelo si no comprarse uno nuevo, tal como él lo hacía”

    Saludos

  • http://twitter.com/chokru Fernando Lobos

    El turismo, por definición, es básicamente la gestión del patrimonio desde la lógica de la explotación económica y agrego de inmediato la nota de que se sabe que son pocos los que tienen capacidad de ejercer tal explotación. En el caso de Valparaíso, para su instalación (la de la “doctrina” del turismo), y desde hace ya varios años, se ha procurado convertir la ciudad en una suerte de maqueta, un retablo multicolor entre los que aparecen incesantemente los afiches “Valparaíso Ciudad Limpia”, como la más clara expresión del esfuerzo que se hace por “domesticar” a la comunidad, para convertirla ojalá, en guías turísticos ad-honorem. Esto es, en una dimensión bastante clara, un ejercicio falsificador, y eso es lo verdaderamente peligroso. La ploriferación de malls, la presión inmobiliaria que quiere instalar tanto condominio con portero eléctrico como se pueda, y la voraz maquinaria publicitaria, son apenas instrumentos de una política sostenida y lanzada ya, por rectificarlo todo, por hacerlo acéptico, por generar recorridos de profilaxis para los turistas. Ojalá, la conciencia ciudadana sepa proteger el patrimonio cultural de Valparaíso, antes de que el turismo lo profane por completo.

    Un abrazo.

  • http://twitter.com/chokru Fernando Lobos

    ah! y qué asco esta basura http://www.youtube.com/watch?v=B1z92L6MNhM

  • Erwinwohlkev

    Deberíamos organizarnos como los estudiantes y comenzar a EXIGIR la defensa de nuestro patrimonio!!! marchas y movilizaciones para defender a Valparaíso de su “miamización” y otras atrocidades. Buena columna.