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Raúl Zurita: “El amor es la única barrera contra la muerte”

Raúl Zurita: “El amor es la única barrera contra la muerte”

El histórico miembro del Colectivo de Acciones de Arte, referente artístico y laureado académico, repletó el fin de semana pasado el recital poético que dio, y no es extraño, su vigencia y trayectoria, con actos como escribir un poema en los cielos de Nueva York, lo avalan como uno de los vates y creadores de arte vivo más importantes de Chile. Aquí nos habla sobre la necesidad de escribir y la nueva poesía que está por aparecer.

Por Sebastián Labra

Es mediodía de un domingo soleado y el poeta Raúl Zurita respira tranquilo y sin estrés, sentado en el Lobby del Hotel Almagro. El día anterior le tocó recitar frente a más de 100 personas en el Parque Cultural de Valparaíso, en el pasado Festival Puerto de Ideas. A sus 65 años y en batalla con el Mal de Parkinson, su apretada agenda a veces lo agota. Por eso, cuando le pregunto cómo está, dice que mucho mejor y de inmediato se disculpa por correr la entrevista para hoy.

Sin embargo, no solo ayer fue una jornada ajetreada. El académico de la facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales, tuvo una semana y un año movido. A mediados de mayo recibió la investidura de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Alicante en Barcelona (pasando más de un mes entre España y EE.UU), un homenaje que se repitió la semana pasada, pero esta vez en la Universidad Santa María en Valparaíso, su alma mater, donde cursó estudios hasta que el golpe de Estado truncó sus posibilidades.

Conocido como un artista ícono antidictadura, sus performances provocadoras son recordadas hasta el día de hoy. El miembro del histórico Colectivo de Acciones de Arte (CADA), fue capaz de quemarse con un fierro ardiente en la cara y arrojarse amoniaco a los ojos, en forma de protesta artística. Actos sin duda polémicos, pero necesarios según el premio nacional de Literatura (2000). También su imaginación poética lo llevó a lograr actos de hermosa estética a gran escala, como escribir en el cielo de Nueva York -con 6 aviones- su poema “La Nueva Vida” o marcar el desierto del norte de Chile con la frase “Ni Pena, ni miedo” en una extensión de 3140 metros, solo leíble desde el cielo. “Mi intento ha sido juntar la naturaleza con la poesía”, explicó, el poeta, por sus obras.

Hoy sueña con escribir 22 frases del poema “Diálogo de Chile” en los acantilados del Norte, entre Pisagua e Iquique. Zurita de barba blanca y tupida, mantiene aún esa pasión juvenil por la poesía. Se le nota en las palabras que en su voz, hoy más suave, pero no menos fuerte, entona cuando le pregunto sobre el amor, la poesía y la muerte en esta entrevista.

-Su recital en el Festival Puerto de Ideas (en el Parque Cultural de Valparaíso), giró entorno a la muerte y la vida. ¿Cómo influye la cercanía de su muerte en su obra?

“Siento que siempre he trabajado con mi vida. Y de pronto tienes que empezar a trabajar con tu fin. No porque piense morirme, o sea voy a morir por supuesto, pero no pienso en morir ahora. Es un trabajo que parte en el año 1975, bien concretamente, en el cual he armado un recorrido, una proyección de una vida y también es una proyección de una muerte, entonces están las cosas que he hecho, como lo que hice en Nueva York (escribió su poema La Nueva Vida con cinco aviones en 1982), la frase “Ni pena ni Miedo” sobre el desierto de Atacama y finalmente otro proyecto que espero que se realice de escribir 22 frases sobre el acantilado del norte de Chile”.

– Varias mujeres importantes han marcado su vida, tanto de escritor como hombre. ¿Cuál es la visión que tiene del amor y cómo cambió durante estos años?

“Para mi el amor es lo más importante. Es lo único que al final cuenta. Es la única barrera que tienes contra la muerte. Yo siento, ahora, que todo lo que yo he escrito son poemas de amor. Todo aunque esté hablando del pacífico. Entonces, es la emoción humana fundante y en eso Juan Pablo Segundo coincide conmigo (risas). El amor es finalmente lo que te une al mundo y a las cosas. Es como tu ves las playas, ves el mar, y el mar y la playa están ahí, están juntas, todas las cosas transmiten un dialogo general, una conversación general, donde uno es una pequeña parte. Entonces en el amor de pareja, o parejo, en todas las combinaciones que tu quieras, se repite la estructura básica del universo. Entonces, si fuéramos inmortales, el amor no sería importante, no sería urgente. Los dioses griegos tienen toda la eternidad para dar y por lo tanto se ponen los cuernos, se gorrean, se traicionan, pero no se aman, es la experiencia de la muerte es lo que hace que el amor sea urgente”.

-Hablamos sobre el amor y me destacó la naturaleza, una temática a la que vuelve constantemente en su obra. ¿Cuál es la relación que tiene con las fuerzas de la naturaleza en su poesía?

“Me es misterioso. La verdad siempre he sido un hombre urbano, he vivido en ciudades, me gusta ver los paisajes como le gustaría a cualquiera. Pero cuando empecé a escribir, empezaron a emerger los paisajes, la cordillera, los ríos, el pacífico y no sé bien de donde me viene… es algo que se me impone, o sea, es un tipo de necesidad. Y son, para mi, las rompientes, el pacífico, como imágenes de las pasiones humanas: se estrella y se vuelven a estrellar. O las cordilleras, las grietas que quedan entre ellas, son como el corazón humano, como lo que somos nosotros”.

-Sus intervenciones artísticas han sido grandes, fuertes, polémicas. Uno podría pensar que es un artista radical. ¿Cuál es la visión que tiene sobre si mismo y sobre las intervenciones que ha hecho?

“Yo creo que el arte, la poesía, es una pasión de extremos. Tu puedes ser demócrata cristiano en la vida, perfecto, es una opción, pero no puedes ser un demócrata cristiano en el arte. El arte tiene una vocación de extremos. Es radical o es fuerte o no es nada. La única medida de una poesía cierta es su fuerza, ni siquiera su razón es su fuerte, es si representa una pasión fuerte, sino no tiene sentido, ¿para qué? Y las intervenciones que he hecho han obedecido a necesidades profundamente internas, a tal punto que si no lo hacía me moría de angustia. Entonces si me ocurre escribir en el cielo haré todo lo posible porque se haga. Sino puedo, en el intertanto vivirán dentro de mi, pero necesito hacerlo…”.

-Es una necesidad imperiosa…

“Sí, y ahora tengo una última idea, la que es escribir entre los acantilados, lo que estamos haciendo con Sofía Le Foulon (su productora), escribir 22 frases entre los acantilados del norte de Chile. Es super difícil de hacerlo, pero al menos ahora que no soy capaz, la habré visto en mi interior. Siento que la poesía, obedece a una necesidad imperiosa. ¿Si tu no escribes te suicidarías? ¿Si te obligaran a no hacerlo, te morirías? ¿Sí? Ah entonces dedícate a escribir, si puedes vivir sin eso, no lo hagas, es muy sacrificado. Es una necesidad que muchas veces linda con la desesperación”.

-Entonces, no recomendaría dedicarse a escribir…

“Yo creo que cada uno lo tiene que encontrar. Por supuesto que si alguien siente la pasión de la creación artística, que se pregunte primero, hasta que grado la siente. Porque si la siente, la va a terminar haciendo quiéralo o no, pero si es prescindible, si puede vivir sin hacerlo… ¡fantástico!”.

-¿Algún consejo para los que escriben?

“Yo no me atrevo a darle consejos a nadie. Porque puedo dar mi consejo y la persona hacer exactamente lo contrario y le va a ir de maravilla. Lo que el otro artista no sabe, lo sé yo. Recuerdo una imagen con Nicanor Parra, un tipo que yo admiro mucho, que después de escribir un poema me dijo: ‘Yo no sé que se puede hacer después de esto, ah’. Yo me quedé callado, y pensé, no se lo dije. ‘Eso tu no lo sabes, pero eso lo sé yo… yo sé lo que se puede hacer después de eso. Entonces uno no puede ganar, uno no puede creerse que es la primera chupá del mate, o la última chupá del mate. A diferencia de un modelo matemático donde tu encuentras la media teoría, pero con un solo contra ejemplo se anula todo, se derrumba la teoría mas alucinante. En el arte todos son contraejemplos, tu ya no puedes decir esto ya no se hace, y alguien va a hacer exactamente lo que estoy diciendo. Por ejemplo yo creo en una actitud radical y pasión para todo el artista que crea, pero hay tipos que hacen mariposas y pueden ser una obra maestra. En el arte, en la poesía, no importa el qué solo importa el cómo”.

-¿En estos momentos de su vida que lo tiene pelando cable?

“Por supuesto que el tema de la muerte, cada vez se hace mas fuerte y el tema del amor. Todo se reduce a esos dos. No se puede pretender tener ese polo tan definido a los 17 o 18 años, eso solo la vida se encarga de hacerlo”.

-Cuando era más joven, robaba libros para vivir. ¿Cómo fue robar libros y al mismo tiempo empezar a publicar?

“Robaba libros caros para venderlos, porque no tenia plata y tenia que darles a mis hijos. Entonces estaba dispuesto a haber sido traficante de coca o cualquier cosa, con tal de poder darle algo a mis hijos, estaba separado, tenia 3 hijos chicos, si me hubieran dicho “lleva esta carguita”… Si me lo hubieran ofrecido lo hubiera hecho. Es infinitamente inhumano a lo que te puede someter una sociedad injusta . Quién no ha conocido, ni conoce su propia reserva de criminalidad, no va a entender nunca”.

¿Cuál es el diagnóstico que tiene sobre la poesía joven nacional?

“Tengo una visión bastante positiva. Salió un libro en Ecuador de 4 poetas: de Carrión, un ecuatoriano, Hernandez Montecino de Chile, y un Prieto, un uruguayo y un mexicano joven. Muy visionario, me alucinó. Hay escritores muy buenos y hay obras que por el momento son menores. Hay de todo, pero la poesía chilena tiene fuerza. Ese es un verdadero prócer, un tipo que ya tiene 35 años. Pero hay jóvenes notables como Eugenio Castillo”.

¿Cómo se puede describir lo que ellos están haciendo en la poesía chilena?

“Son aventuras radicales en el lenguaje. Eugenio castillo, tiene una obra que se llama ‘Cachar donde dice Beatriz’, un solo librito ha publicado, de una intensidad, de un dolor, de una fuerza, lo mismo Rafael Rubio, que escribe en rima, tremendamente talentosos, y son el polo opuesto de Hernandez Montecino, la Paula Ilabaca, no pueden ser mas distintos, pero son extraordinarios y creo que por primera vez en Chile se elimina la diferencia entre sexos. Son poetas totalmente indiferenciados, ya sean hombre o mujeres, homo, etc. En cierto sentido, han superado, los prejuicios, las barreras, aunque siempre aparecen otras. Caen y se levantan otras, ahora la poesía es un acto moribundo, es muy probable que estos sean los últimos destellos. Va a renacer, va a reaparecer, y ya lo está haciendo, pero lo hará de otra forma, será un poesía que pasará por las redes (Internet) y no es que se publique un poema en las redes, sino que en alguna parte están los grandes poetas de los nuevos medios, un medio que condiciona. El Internet significa una revolución más grande o igual que la invención de la escritura. Y hasta el momento no conozco a alguien que haga algo, pero a lo mejor lo hay, a lo mejor hay un tipo craneando video juegos y es un Homero.” LOV


Fotografía: Raiza Vera. Gentileza de Puerto de Ideas


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