ene 5 2010
Regalan miles de pescados en el Puerto

Los pescadores de la caleta Sudamericana regalaron más de 3000 docenas de jurel.
Cansados de su encierro, los pescadores de la caleta Sudamericana decidieron regalar más de cuatro toneladas de jurel en son de protesta a lo que llaman el ‘Guantánamo chileno’, una ensenada aislada y cercada donde no se admite público, ni menos compradores. Fueron un millón de pesos en pescados que se fueron en sólo cuarenta minutos. Pase y vea.
por Javier Foxon
Créditos fotos: Fernando Thumm
No debe haber nada más complicado que ir a comprar pescado a la Caleta Sudamericana. Debe ser el único mercado en Chile donde piden el carnet de identidad y registrarse en una lista. Eso lo sabe bien, José Urrutia, presidente del sindicato de la mencionada ensenada. “Hay que rezar para que te dejen entrar porque la mayoría de las veces a nadie le permiten pasar”.
Por eso, cansados del “Guantánamo chileno” como bautizaron a su caleta sin acceso, los pescadores decidieron regalar cuatro toneladas de pescado el pasado martes 5 de enero. Siete mil docenas de jurel que entregaron sin pensarlo a quien transitara por el Muelle Prat, un regalito de proporciones que ellos mismos avaluaron en “alrededor de un millón de pesos”.
La respuesta de los porteños fue inmediata. Cientos de mujeres, hombres y hasta turistas agarraron bolsas para llevarse parte de este verdadero botín mientras los pescadores traían bandejas y más bandejas llenas de jurel.
“Nosotros hemos sido muy pacientes y pacíficos. Pero ya hemos aguantado demasiado con esta gente”, explica el dirigente Manuel Aguilera. Y agrega “estamos hartados que todo el tiempo nos digan lo mismo y que nadie pueda entrar a comprarnos los pescados”.
Es que la puerta de la caleta no siempre estuvo cerrada. Fue en 1997, cuando la concesión del lugar pasó de manos de la Empresa Portuaria de Chile (Emporchi) a la Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), que las cosas cambiaron para la Sudamericana y sus pescadores. Dicen que por medidas de seguridad, los nuevos concesionarios instalaron rejas y un torniquete, dejando así al pequeño muelle artesanal completamente aislado y encerrado a un costado del espigón.
“Nos prometieron que iban nos iban a hacer otra caleta, pero no pasa nada. Hemos sufrido mucho con esta gente”, se queja José Urrutia”, “pero al final siempre nos han querido marginar”. Cuenta el presidente del sindicato que incluso, alguna vez hubo un proyecto para trasladar a los pescadores a la Caleta Portales.
“Pero, ¿tú me admitirías en tu casa con toda mi familia?”, pregunta el dirigente Aguilera. Y se responde “si ese es el tema, no te van a admitir nunca en una casa ajena, menos en un lugar donde ya están establecidos otros comerciantes”.
Encerrados y aislados
La Caleta Sudamericana esta ubicada justo en el lugar donde EPV pretende construir un nuevo terminal este año. “Por eso nos han correteado siempre”, dice Aguilera.
Según José Urrutia, desde que la gente ya no tiene el libre acceso a la caleta, ahora sólo quedan 400 pescadores de 600. O sea, 400 familias afectadas.
“Esto de regalar pescado no es nuevo para nosotros. Si casi todos los días tenemos que botar esta cantidad de recursos porque no hay nadie que venga a comprar”, lamenta Urrutia.“Esto es para que la comunidad se dé cuenta de que estamos encerrados porque esto no puede seguir así”. LOV.
- Los pescadores comenzaron a regalar jurel desde las 10 de la mañana.
- El lienzo. Confundidos turistas norteamericanos se preguntaban si esta era una protesta anti yanqui.
- En menos de cuarenta minutos ya se habían llevado más de siete mil docenas de jurel.
- Fue toda la pescada de la noche la que los hombres de mar regalaron a los porteños.
- Más de cuatro toneladas de jurel se llevó la gente.
- Los dirigentes. José Urrutia a la izquierda y Manuel Aguilera a la derecha. Nótese el ataúd en el fondo.
- Esta es la “entrada” a la caleta. Una reja con candado que separa al torniquete.
- En un momento de la mañana, la Autoridad Marítima no permitió que los pescadores sacaran más bandejas. Los pescadores embistieron la reja.
- Parece que todos sabemos qué va a haber de almuerzo en la casa de estos porteños.
- Más y más bandejas de jurel por favor.
- : Regalaron la pescada de toda una noche. Ellos mismos dicen que es lo que deben botar casi todos los días porque nadie puede acceder a ellos.
- Locura total. Hubo algunos pillos que hasta comenzaron a vender las bolsas aprovechándose del pánico.
- Alcanzó para todos. Van a comer jurel hasta marzo.
- Ésta es la credencial que los pescadores deben tener para ingresar a la caleta. Claro que como no hay carnet para los compradores, estos no pueden entrar.
- Imagínese caminar por Valparaíso y ver esta escena. Y salir después con una bolsa de jurel.
- “Tranquilitos que alcanza el pescaíto para todos”
- Discutiendo el menú de hoy.
- La credencial de los pescadores. Los compradores deben entrar con carnet de identidad, además de registrarse en la entrada.


















