mar 2 2011
NO HAY RESPETO

Nuestro columnista se dio cuenta que la gente no respeta los espacios para discapacitados.
Por Gonzalo Larenas Crichton
Hay algo que me encabrona de gran manera: el hecho de que no se respete en ninguna parte los estacionamientos de embarazadas ni de discapacitados. En qué está pensando las personas que se estacionan en esos lugares. No logro entender que día a día ocurra esto en el mall, en los supermercados, en todo lugar que exista un espacio así.
La indolencia es increíble. Hay personas que sin vergüenza ocupan un lugar que está hecho para quienes lo necesitan realmente. Cuántos reportajes hemos visto sobre este mismo punto, y la gente sigue su paso como si no le importara, dando excusas que nos vuelven rápidamente a recordar que estamos lejos de ser un país desarrollado: “vuelvo altiro”, “es solo un rato”, “no me había dado cuenta” o incluso violentamente un “qué te importa a ti lo que hago”.
Es realmente vergonzoso ver como esta situación queda impune, y nos lleva a recordar, que para muchas cosas aún trabajamos bajo la base del miedo, al parte, al castigo, parecemos animales mostrando la poca cultura que tenemos y lo poco que nos importa el prójimo.
¿Qué se puede hacer con esta clase de personas? Si usted es una de ellas, espero recapacite, y no muestre lo peor de nuestra sociedad. Sea civilizado, y con esto me refiero también a respetar, sobre todo, a los que más lo necesitan. Un respeto mínimo para vivir mejor, para superar los males que nos aquejan. Somos buenos para alegar por todo, pero cuando somos nosotros los que debemos mejorar algo, no lo hacemos. Lo peor aquellos es que los niños al ver esto aprenden que la prepotencia es una forma válida de desarrollo social, dejando fuera la inteligencia y el valor de la evolución cultural.
Quiero dejar en claro que esto lo he visto en todo nivel social, desde los lugares más populares a los más acomodados, cambiando solo el costo del auto que incurre en este atropello al discapacitado, a la embarazada, al respeto, al futuro, a la cordura y la cultura.
Y quiero destacar este hecho para que quede claro que en este tipo de cosas, la brecha educacional está bien pareja. La conclusión es que estamos fallando en creer que la gente va a hacerle caso a una gráfica. Incluso para evitar que pasen este tipo de atropellos algunos han pintado todo el lugar, y los más avezados tiene que colocar conos y rejas, para que no ocupen los espacios reservados, pero lamentablemente en el momento que se necesita tampoco hay quienes corran estas barreras.
Ver este tipo de actitud no solo me llena de vergüenza y frustración. Lo considero una gran injusticia para quienes si necesita de estos lugares, no entiendo cómo es posible que se les falte el respeto de esta forma. Y no quiero detenerme solo en esta falta, sino en todas las que nos muestran que estamos muy lejos de ser mejores ciudadanos, desde botar basura en la calle hasta rayar paredes y paraderos (y no me refiero a graffitis).
Es que al aparecer la creencia es que el engaño es una característica positiva del chileno y que la pillería nos engalana, pero realmente eso es lo que nos atrasa, lo que nos frena para poder surgir realmente, pues nos quedamos fiscalizando idioteces en vez de preocuparnos por lo verdaderamente importante.
Hago entonces un llamado fuerte, directo y ante el cual espero se levanten más voces, para que no dejemos pasar por alto cuando veamos este tipo de situaciones. Malos actos que le impiden hacer su vida diaria a algunos ciudadanos que debiesen tener el mismo respeto que cualquiera de nosotros. De apoco hay que avanzar. Si logramos cambiar a nivel mental y cultural, mostraremos ante el mundo que somos capaces de educar y vivir mejor.
La tarea entonces está en curso. Depende de nosotros no callar ante la estupidez, y que no sea ésta la que vaya ganando terreno en todo orden de cosas, desde gubernamental hasta el aspecto más casero e individual. Dejemos la mediocridad de lado y mostremos que hay personas sensatas, con sentido común, y con visión de futuro.
