oct 21 2011

Los peligros que enfrentan los peluqueros en Chile

Gladys López, con más de veinte años de experiencia en el rubro, asegura que todas las peluqueras “tienen varices en las piernas”.

Estudio identificó los peligros a la salud que enfrentan los peluqueros. Desde efectos por culpa de las tinturas químicas hasta severos traumas musculares. Conocimos cuál es su realidad.

Por Gonzalo Espinace

Como una cazadora esperando su presa, María Elena Cáceres, espera afuera de su peluquería a los posibles clientes. “Dos luquitas por el corte”, invita con voz dulce María Elena. Ella trabaja hace 20 años de peluquera, desde 1991 que se dedica a moldear pelo ajeno en la clásica galería Carrusel, un espacio tradicional de Viña del Mar y el epicentro de peluquerías viñamarinas. La oferta de la estilista es tentadora por su bajo precio. Y tiene que serlo, en el recinto hay más de veinte peluquerías que desean lo mismo que ella. “La competencia es mucha”, explica.

El costo del corte masculino no varía mucho del femenino, solo vale $3000, considerando incluso las tinturas que puedan usar para sus clientas. Pero ojo, ahí justamente radica uno de los peligros de su oficio. De acuerdo a un estudio de la carrera de Prevención de Riesgos de la Universidad Santa María (USM),  denominado “Asociación de los factores de riesgos, con las actividades laborales que se desarrollan en el rubro de la peluquería”, realizado desde marzo hasta junio de este año, es bastante común el uso de algunos químicos que son dañinos para la salud y que afecta a usuario y quienes lo aplican.

La investigación comprende entrevistas a  60 trabajadores del rubro, detectando los principales problemas que sufren en sus jornadas laborales. “El valor (del corte o teñidura) va a depender de lo quieran las clientas. Si ellas piden precio, nosotras ocupamos productos más económicos. Si la personas pagan más, se le ponen productos más caros”,  confiesa con simpleza la experta.

TINTURAS QUE DAÑAN

Según el profesor de la carrera de Prevención de Riesgos, Rodrigo Domínguez, en las peluquerías viñamarinas es bastante común el uso de algunos químicos peligrosos. Los más conocidos en la industria son el Amoniaco  y el Formaldehído (o Formol), que son aplicados en la tintura y los peinados permanentes, respectivamente.

Los resultados del informe son claros. El 68%  de los encuestados ha presentado molestias por la exposición a tinturas. “Los problemas más comunes que generan estos productos son los dolores de cabeza, nauseas y alergias”, señala el académico. María Elena confirma lo explicado por el profesor: “a mi compañera de trabajo le dan alergias los productos…, ahora tiene las manos llenas de ronchas por los químicos. A mi por suerte, no me ha pasado nada nunca”, comenta con alivio.

Un piso más arriba en la galería, el joven peluquero, Juan Inostroza, también promociona sus servicios. Lleva siete años trabajando y jamás ha presentado alguna molestia producto de los químicos, por ahora. Según Juan el ocupa productos de buena calidad para no afectar a los clientes y los trabajadores. “Las tinturas que usamos son italianas, que tienen un contenido menor de amoniaco. Y el formol no lo usamos”, señala.

Gladys López es otra peluquera, pero que atiende en un salón de belleza ubicado en el centro viñamarino, en calle Traslaviña. Con más de veinte años de experiencia, ella ya sabe cómo evitar riesgos. “Yo no trabajo con productos baratos, sobretodo porque son productos químicos. Un shampoo puede ser barato, pero los químicos tienen que ser buenos”, argumenta, en su amplia  peluquería, donde los precios son más elevados e incluso puede llegar el doble que el promedio en la galería Carrusel.

La diferencia entre una peluquería más barata y la más cara queda en evidencia. El mismo estudio advierte que los encuestados que presentaban más problemas por efecto de las tinturas eran justamente los “segmentos más bajos”, clasificándolo como los que cobran menos de $4000 por el corte. Por otro lado, el análisis también destacó que sólo el 30% del total de los entrevistados ocupan los elementos de protección personal adecuados, como los guantes quirúrgicos y las mascarillas.

EL CORTE QUE LASTIMA EL MÚSCULO

Otro importante aspecto del estudio se centra en las lesiones musculares. En este punto, los tres peluqueros entrevistados reconocieron sufrir de molestias. Entre ellas tendinitis en las manos y brazos, más molestias y dolores en columna, cervical, caderas y piernas. Una situación que se repite en cientos de personas dedicadas a este rubro.

Juan Inostroza sufre de dolores de columna y caderas, molestias comunes entre los trabajadores de esta área.

Para Juan Inostroza es común llegar a su causa con dolores de piernas y caderas después de la pega. En especial, en las temporadas altas -sí existen, sobre todo a fin de año cuando comienzan las fiestas de empresa, colegios y religiosas-, momento en que no existe respiro entre cliente y cliente y deben estar muchas horas de pie. Por su parte, la señora Gladys por su experiencia conoce estos malestares. “Todas las peluqueras tenemos varices en las piernas por el hecho de estar en pie; con los años también tenemos el desgaste de caderas, y tendinitis en las manos por el uso de las tijeras”, dice. Sus declaraciones concuerdan con los resultados. El 92,1 % de los entrevistados ha sufrido de lesiones musculo esqueléticas por culpa de sus posiciones estáticas y el repetitivo trabajo.

¿Y cuáles son las recomendaciones? Fácil, pero al parecer no tan obvio: que los trabajadores se tomen pausas activas de 5 minutos aproximados entre cada cliente. En la mayoría de las peluquerías no se practica para no perder ningún cliente. “El 82% de las personas consultadas desconoce que se deben tomar pausas entre cada sesión”, apunta Domínguez, el académico de la USM.

Gladys es la única que conoce y practica la pausa. Cada cliente suyo es una hora de dedicación. “De esa forma, aseguro un buen servicio y también me queda de descanso para mí”, comenta con satisfacción. Una realidad que parece ser un verdadero privilegio al interior de este mercado. La dura competencia que existe entre los innumerables locales es una presión que mantiene a la mayoría de los peluqueros con dolores hasta en los huesos. LOV

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