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LEER CON GANAS

LEER CON GANAS

Según los expertos lo mejor es incentivarlos desde pequeño a conocer los libros y sus aventuras

¿Cómo hacer para que su hijo se incentive por la lectura y no termine odiando esta rutina? Conversamos con profesores del área para conocer las formulas implementadas en los colegios, les preguntamos por el fundamental rol que deben cumplir los padres y cómo ellos pueden incentivarlos. ¿Crees ser un buen papá? Entonces lee este reportaje.

Por Gonzalo Espinace R.

Las clases comenzaron. Tarde, pero comenzaron. Ahora los niños despiertan a otra realidad y vuelven a asumir sus responsabilidades escolares. El símbolo de aquello fueron los chicos de Iloca y Duao que esta semana estrenaron sus nuevos colegios provisorios. Es que la campana sonó y se acabaron las vacaciones. De vueltas a las aulas y a sus lecturas obligatorias, casi siempre odiadas por ser consideradas aburridas.

Sin embargo, el hábito de lectura es vital. Fundamental en sus vidas. Por eso para que esta etapa no se vuelva latosa, en este reportaje consultamos a expertos sobre cómo ve el niño la lectura y a los profesores sobre  qué hacen ellos para incentivarlos y cómo deberían hacerlo los padres. Si tiene niños o va a tenerlos pronto, no se lo puede perder.

LEER SE VE BIEN

En el lanzamiento del texto “El Hábito Lector como Estrategia Sagrada”, de los muchachos del Centro de Investigación Social Multidisciplinario (Cismo), aprovechamos para consultarles al respecto, pues su investigación estuvo orientada sobre las motivaciones para leer de los estudiantes viñamarinos, enfocado en los tres subsistemas educacionales: municipal, particular subvencionado y privado. Y nos dieron algunas luces de qué ocurre con la lectura en los niños.

Ahí, hablamos con Rolando Altamirano, uno de los investigadores junto a Mauricio González y Francisco Guilardes, quien señaló que este trabajo cualitativo resultó revelador ya que indagaron en el sentir, pensar y actuar de los niños en torno a este preciado bien inmaterial que es la lectura.

¿En cuál de las tres categorías hubo niños que tuvieran menos hábitos de lectura?

“En términos cuantitativos no podemos afirmarte nada. Lo que sí pudimos rescatar, es que el colegio más malo, por decirlo así, fue uno municipal ya que allí no pudimos encontrar jóvenes que tuvieran hábito de lectura. Pero en general en todos los subsistemas encontramos a jóvenes que tienen el hábito y otros que no”.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones?

“Más allá de que existan jóvenes que lean y otros que no, se pudo concluir que todos tienen una valoración positiva de la lectura, es decir, lo que sí leen y los que no, creen que leer es bueno.

Y eso hace que los que leen tienen un mayor grado de capital, ese capital es validado como un capital simbólico, que es la forma legítima de acceder al conocimiento. Existen otras estrategias de acceder a ese conocimiento (películas, resúmenes, documentales, internet), pero esos no son validados”.

Los niños de Iloca y Duao que esta semana entraron a clases nos indican que debemos empezar a preocuparnos por la lectura de nuestros niños. (crédito foto del flickr de Desafiolevantemoschile)

ACERCAR ESO LLAMADO LIBRO

Hasta el momento entonces sabemos que leer es bien visto por todos, lo odien o no. Sin embargo, cómo hacer leer a un niño hiperactivo que no se detiene ni un minuto en clases. El jefe del departamento de Lenguaje del Saint Peter’s School de Viña del Mar, José Miguel Donoso, nos indicó cuál fue el sistema que usaron (y usan) ellos.

“Desde primero a quinto básico, lo que implementamos hace unos años es un sistema que se llama reading corner (la esquina de la lectura), que consiste en colocar una alfombra en la parte trasera de las salas con un montón de libros, de manera que el chicoco (cuando tiene un rato libre) se tire en el suelo, y agarre el libro que quiera. De repente los niños terminan antes la prueba y tienen un ratito que lo ocupan para leer o llevamos a los más pequeños a visitar semanalmente la biblioteca del colegio”, destaca el profesional. No es mala idea tampoco entonces llevarlo a su biblioteca municipal más cercana y mostrarles ese mundo.

No obstante, las evaluaciones para saber de su aprendizaje son necesarias. No todo es tan fácil, sino no sería un colegio. Así lo confirma la coordinadora de la Scuola Italiana viñamarina, Claudia Barbagelata, quien habla sobre la estrategia evaluativa que implementaron el año pasado.

“El año 2008 hicimos una evaluación masiva. De primero hasta quinto básico (debido al bajo nivel en la comprensión de lectura). Con aquellos resultados detectamos los tipos de dificultades a nivel individual y establecimos un plan estratégico de superación. Es así como durante todo el año escolar 2009, nuestra psicopedagoga trabajó en el taller de comprensión lectora que resultó un éxito, dado que el 100% de los niños que participaron en él, mejoraron sus logros. Nosotros hemos puesto nuestros esfuerzos en intentar que las competencias básicas (de la comprensión de lectura) estén desarrolladas y, como consecuencia natural, los niños se motivan por divertirse a través de la lectura”, explica la encargada.

¿Y es verdad que los niños que leen tienen ventaja por sobre los que no tienen este hábito? Ambos profesionales concuerdan positivamente ante la interrogante. Aunque ninguno de ellos cuenta con un estudio oficial que lo confirme, sus experiencias se lo indican. Y para eso no necesitan estadísticas.

Profundiza el profesor del colegio británico, José Miguel Donoso. “Mejora la ortografía, la capacidad de redactar, la capacidad de comunicarte oralmente porque en definitiva tienes temas para relacionarte con tus pares”, señala, cuestión que se aplica a algunos adultos que se les nota falta de lectura porque no se les entiende nada.

“Además tienes una mejor comprensión, por ejemplo, el año pasado un alumno de tercero medio le empezó a ir muy bien en los primeros ensayos de la PSU, por sobre los 700 puntos, y la clave de este chico es que le gusta mucho leer”, agrega Donoso, pues es lógico que el hábito logró gran parte de sus conocimientos.

Un profesor que motive a sus estudiantes siempre será mejor que uno fome y aburrido. Elijan bien el colegio entonces queridos padres. (Crédito foto de Isabel Guzmán)

LOS PAPAS Y LOS PROFES

Cuando hablamos de un niño con poca comprensión lectora, que se saca puros rojos, ya sea de una escuela municipal o un colegio particular, hay factores fundamentales: el educador y los padres. Si un profesor es fome y los padres no incentivan, el pequeño tendrá que batírselas solo.

Por su parte la docente de la Scuola Italiana es categórica. “Aquellos niños que se interesan por saber más allá de lo estrictamente entregado por el colegio, son niños que en sus casas leen más, ven las noticias y conversan con sus padres”.

Por otro lado, José Miguel Donoso, docente del Saint Peter’s School, sabe que un  profesor debe ser entretenido. “Hay que ser creativos e ingeniosos al momento de estimular. También hay que estar abiertos a implementar métodos de otros colegios que tengan buenos resultados”, reafirma.

¿Y qué pueden hacer los papás? Iniciar a su hijo a temprana edad en la lectura, no limitarse sólo a las obligaciones escolares. De acuerdo a los expertos “hay que predicar con el ejemplo”.

Esto lo confirma el investigador de Cismo, que recientemente sacaron una publicación al respecto, Rolando Altamirano, sentenciando que esta relación se practica mucho más en las familias de colegios privados.

“Hay niños de colegios pagados que les hacen leer cosas en otros idiomas para que ellos aprendan. Hay presencia en que los hijos acompañan a sus papás a comprar libros, y  ellos les regalan. Cosas que no se ven en otros subsistemas, por ejemplo en el municipal, donde el papá si tiene la plata para comprarle algo, va y le compra un par de zapatillas. Y en definitiva, nunca lo acompañan a comprarse un libro. Esos actos son súper significativos para los jóvenes”, detalla el sociólogo.

La conclusión del especialista es vital, hay una diferencia social que afecta. Aun así, pese a cualquier desventaja, Claudia Barbagelata, recomienda simplificar la estimulación y aconseja sólo a usar el sentido común.

“Los padres que proponen la lectura como medio de diversión son padres que están motivando para el placer de la lectura. Cambiar la tele por un libro en un niño de 10 años es un castigo, pero si premiamos desde pequeños a los niños con lindos y entretenidos cuentos, estaremos enseñando que leer es mejor opción que el televisor o el computador”, ejemplifica. ¿Y usted qué espera para ir a comprarle un libro a su hijo? LOV

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