sep 15 2011
La educación chilena ante los ojos de la OCDE 2011
Por Gonzalo Larenas.
Llegó la hora de afrontar las primeras pistas del nuevo panorama de la educación Chilena. Este reciente cuadro fue dado por el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) 2011, “Panorama de la Educación, donde se señalan cifras que sorprenden. Nos toca ver qué tal estamos en comparación a los países pertenecientes a este organismo. Y claro, puede ser fuerte medirnos así, pues aparentemente salimos mal parados en muchos aspectos, pese a pequeños avances que entregan esperanza.
Primero que todo, cuando se crítica el modelo educativo nacional por lo general se compara con potencias mundiales destacadas en este ámbito, como por ejemplo, el espectacular caso de Finlandia, sin embargo, siempre hay defensores acérrimos de la realidad nacional ( y del sistema actual) que argumentan en contra aduciendo que no podemos compararnos con este tipo de países. Caer en este error es común y absurdo. Esto considerando lo que nos costó, como país, ingresar a la OCDE, cuyo fin precisamente es compararse con el resto de los países en temas económicos y sociales. Entonces en este debate, en lo básico, ya a veces no tenemos claro sobre lo que hablamos, pero para eso tenemos las cifras de este nuevo informe.
1) Educación Primaria: Lo primero que llama la atención en el estudio versa sobre la formación educativa de la población adulta. Este primer punto nos entrega un contexto para entender el Chile en que vivimos, quienes nos rodean y cuál es el nivel de enseñanza que posee la fuerza laboral más amplia, es decir, personas entre 25 a 64 años. La OCDE señala que en Chile un 30% de la población antes mencionada ha completado la educación primaria, superando el promedio de todos los países de la OCDE de un 27%. No obstante, nos situamos muy lejos de países como Portugal y México, con un 70 y 64% respectivamente.
2) Educación Secundaria: Este nivel ha tenido muchos problemas en Chile. Solo hay que recordar la “revolución pingüina” del 2006 y las demandas actuales del movimiento estudiantil. En este punto nos encontramos con que un 47% de los secundarios ha terminado su enseñanza. No alcanzamos la mitad, pero también estamos mejor que el resto de las naciones OCDE cuyo promedio es de 44% y nos acercamos positivamente al 48% de los países de la Unión Europea.
3) Educación Universitaria: El dato anterior en cuanto a terminar la enseñanza secundaria parece ser alentador, sin embargo, en la siguiente etapa educativa es donde se demuestran las fallas del modelo actual. Sólo un 23% de los estudiantes universitarios ha completado este nivel, poniéndonos bajo el promedio de la OCDE que es de 30%. ¿Por qué ocurre esto? Los factores para estudiar pueden ser muchos. Aunque hay uno que brilla y es relacionado a los costos de las carreras en Chile y el sobre endeudamientos de jóvenes que después se ven forzados a salirse. Como otro detalle más, este porcentaje nos pone a una larga distancia de países como Japón o Estados Unidos con un 44 y 41% respectivamente.
4) Matriculados en la educación: Hay un alza en el porcentaje de matriculados en comparación al año 2000. Esto se podría explicar porque a la vez aumentó nuestra población de jóvenes de entre 15 a 19 años, de un 66% al 73% en el año 2009. Ahora bien, pese a eso, estamos por debajo en cuanto a matriculados en países de la OCDE como Portugal con un 71% a un 85% y más de lejos de Irlanda de un 81% a un 92%, en la misma cantidad de años.
5) ¿De qué tipo de matricula estamos hablando? Nuestro país está bien evaluado en matriculas en educación de programas generales, lo que se podría comprar acá con secundario: un 66,1% sobre el promedio OCDE de 54,1%. No obstante, en programas educativos profesionales (universitario) y pre profesionales (bachilleratos) caemos a un 33,9%, porcentaje de los más bajos después de México y Brasil. Este resultado indica que Chile se encuentra en una desventaja en comparación al resto de los países en el ámbito profesional. El resto de naciones alcanza un promedio de 45,9%. Y nos alejamos de países como Finlandia que posee un 68,8%, de matriculas (vale agregar que hace un par de décadas este último país se encontraba por abajo en todos los porcentajes mencionados, pero hoy con una educación estatal el tema ha cambiado).
6) Egresados de la Educación Secundaria: El año 1995, Chile, tenía tan solo un 46% de egresados, y el promedio de la OCDE era de 74%, mientras que el de la unión Europea de 77%. Pasaron los años y el 2000, el crecimiento fue notable, alcanzamos un 63%, y el año 2005 un 73%, porcentaje que nos dejaba cerca del promedio OCDE de un 80%. Pero después vino la nueva Ley General de la Educación (LGE) que reemplazó a la antigua Ley Orgánica Constitucional de la Educación (LOCE), el resultado fue que el año 2009 bajamos a un 68%, cuando el promedio de la OCDE seguía creciendo a un 82% y la Unión Europea a un 86%, mostrando un grave desequilibrio en el egreso de estudiantes secundarios. Estos últimos datos nos dejan como el país peor evaluado después de México, que para el 2009 tenía un 45% de egresados secundarios.
7) Egresados educación universitaria: El porcentaje obtenido nos mantiene bajo el promedio con un 24% de egresados en comparación con el promedio de la OCDE de un 30%.
Examinando estos datos nos damos cuenta que hay ciertas deficiencias y algunos avances. Sin embargo, ninguno mide la calidad de la educación que se les entrega a los chicos. De acuerdo, al Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA del 2009, nuestro país en el ámbito de la lectura quedó como tercer país peor evaluado en contexto socio-económico y en rendimiento de lectura. El 76% de los chilenos afirmó no leer o leer menos de media hora al día.
La crisis no se detiene ahí. Además de lo poco y nada que leemos, no entendemos nada, en todos los ámbitos Chile tiene la más baja comprensión lectora, y esto va desde un libro hasta un folleto con indicaciones. Es decir, un chileno no podría leer las instrucciones de una sopa para uno o el manual de su celular nuevo.
En este punto me gustaría detenerme. El informe de la OCDE realiza un excelente análisis de las potenciales causas de la vulnerabilidad de exclusión social. Ahí se señala que los factores que ponen en riesgo a los estudiantes son en mayor grado: la comprensión lectora, y el ambiente negativo de la escuela. Cuestión que no solo se traduce en bajo rendimiento académico, sino que en un gran riesgo de terminar desempleado y por añadimiento, se excluido socialmente en el futuro.
Llevemos estas conclusiones a cifras. De acuerdo al estudio, un 30,6% de nuestros jóvenes de 15 años está en ese riesgo, otro 23% está en riesgo por el bajo nivel de educación familiar, y otro 22,4% se encuentra en riesgo por tener una mala relación con su profesorado.
Para qué analizar los datos que ya conocemos. Un 85,4% del financiamiento de la educación en Chile viene de fuentes privadas. Una de las peores evaluadas en el mundo, pero eso es algo que ya sabemos y por lo que hoy se discute.
Como ven el tema es grave. En otras palabras no entendemos lo que leemos ni para armar un velador, y eso se puede ver a diario con la cantidad de malas interpretaciones a tantos artículos que dan vuelta. Sumándole, el bajo y vulgar nivel de debate que vemos a diario no solo en los medios, sino también entre nuestros ciudadanos.
Los datos están, acá no hay especulaciones de ningún tipo ni sensacionalismo. Es una realidad, y como tal, debemos enfrentarla, ponerla en la agenda, encargarnos de nuestra ignorancia y transmitir esto a nuestros pares y sobre todo a las futuras generaciones.
Es hora de la autocrítica. De darse cuenta que queremos jugar con los grandes siendo muy chicos, que queremos crecer fantasiosamente con políticas que solo aumentan la brecha y el riesgo de una sociedad poco preparada para enfrentar los nuevos desafíos. Que nos estamos quedando atrás por culpa de las malas gestiones, que quizás nuestros políticos debiesen ser los primeros en tomar ese examen, y ver realmente si están entendiendo la crisis que hoy día vivimos.

