mar 26 2012

LA MEDIEVAL DISCUSIÓN SOBRE EL ABORTO

Nuestra columnista reclama su libertad individual y la seguridad que el Estado debería proveer.

Por Teresita Calvo

Ya han pasado siglos desde entonces y  hoy en Chile se está desarrollando una discusión que nos remonta más al Medievo que a este siglo XXI. Los políticos, elegidos por un sistema Binominal sin representación real y en su mayoría hombres, están debatiendo una ley de aborto terapéutico que le permitiría a una mujer interrumpir el embarazo de un feto con malformaciones graves y que incluso podría significar la muerte de la madre.

Vuelvo a la analogía del Medievo porque uno de los meollos de este asunto es que “nuestros” políticos –enfatizo las comillas- creen que tienen el derecho de impedir que las propias mujeres –incluso en algunos casos acompañadas de hombres-, decidan, como dueñas de su cuerpo y de su vida.  Como si aún no saliéramos de nuestra “autoculpable minoría de edad”, la autoridad del Estado se impone a sangre fría, homologando realidades, con la excusa de velar por la vida. ¿Qué vida? ¿La de ese hijo/a que morirá al nacer? ¿La de esa madre que en el parto pone en riesgo su vida?

Estos políticos que fundan sus ideas en el patriarcado dominante, piensan a la mujer como un objeto de sus decisiones, sumisa. Es ella la que no debe sentir, pero sí sacrificarse: por cuidar a sus hijos, atender a su marido, y aceptar “la vida” que viene en camino aunque eso signifique vivir nueve meses con un feto deforme en su vientre. Como si no tuviera derecho a decir no y acortar la letanía de un embarazo que no terminará en un “baby shower”.

El gran triunfo de este discurso dominante es cuando las mismas mujeres lo apoyan y promueven,  ahí aparece Ena Von Baer, senadora designada, con su célebre frase de “prestar el cuerpo”, cosificando el embarazo y convirtiéndonos en un recipiente, sin emociones, y cuya misión en nuestra vida es traer hijos al mundo.

Y si simplemente la mujer no quiere vivir el trauma de un embarazo que no tendrá final feliz, ¿por qué un grupo de hombres de corbata siente el derecho de obligarla a cargar con este peso e impedirles optar a otra realidad? Estamos hablando del siglo XXI señores y somos el único país junto a Haití, Nicaragua y Vaticano que penalizamos el aborto terapéutico. Esto se trata de respetar el derecho que todo ciudadano tiene de decidir qué es lo que quiere con su propia vida, de hacer políticas públicas para TODA la sociedad.

Esos mismos políticos son aquellos que otrora nos hicieron creer que estábamos en guerra, y asesinaron con “justificación”. Esos son los que ahora defienden la vida. Esos mismos también, son lo que con uñas y dientes hablan de las bondades de un modelo que se fundamenta en la liberación de los mercados, y el individualismo, pero en este tipo de cosas se vuelven estatistas de primera, con un discurso desde la hipocresía de una moral que quieren imponer.

Si ellos son incapaces de legislar para y con la ciudadanía, y siguen penalizando el aborto terapéutico, no podemos esperar nada del aborto común. Estamos a años luz de dar un paso adelante. En Argentina no sólo el terapéutico está aprobado sino además, el mismo día en que en Chile se comenzó a discutir la ley, en ese lado de la Cordillera se despenalizaba el aborto por violación. Y es que en Argentina poco a poco se está haciendo cargo de una realidad, donde hay más de 500 mil abortos al año. En Chile, son algo más de 5 mil.  No podemos tapar el sol con un dedo, no podemos hacer leyes para impedir realidades.

El aborto es una realidad que existe, e independiente de las legislaciones que se creen, las prácticas no se eliminan con mandatos. Eso sólo ayuda a esconderlas, a tirarlas bajo la alfombra para no hacernos cargo. 

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