abr 19 2012

La eterna lucha por preservar la historia

El Moai en la entrada del Museo Fonck fue traído desde Rapa Nui, con permiso del consejo de ancianos, según el presidente del directorio, este moai está mejor conservado que otros.

En la Quinta Región hay varias organizaciones y particulares que buscan preservar la riqueza cultural de Chile. Sin embargo, muchos de ellos no cuentan con un apoyo sólido estatal o un real interés ciudadano que los impulse. Elegimos tres casos de la zona, el Museo Fonck,  la arqueología de la Batalla de Placilla, y el Jardín Botánico, para mostrarles y explicarles cómo han ido avanzando en el tiempo con mucho esfuerzo y dedicación. Y cuál es su diagnóstico frente a la evidente desidia de autoridades y habitantes.

Por José Cuadra

En esta nota repasamos la historia de 3 actores de la zona que han levantado con sus iniciativas un rescate de la riqueza cultural y natural de la Quinta Región, y por tanto, de Chile. Cada uno de ellos nos abrió las puertas para saber acerca de su actual trabajo y lo que les depara el futuro.  Lea, comenta y por sobre todo difunda.

EL IMPERECEDERO MUSEO FONCK

Creado en 1937 por un grupo de filántropos dedicados a la medicina, el museo arqueológico e historicista Fonck, cuenta con la mayor colección de Isla de Pascua de todo el continente americano. Entre sus colecciones destaca el imponente Moai a la entrada del edificio, donado a la institución en el año 1951, por el presidente Gabriel González Videla, y que según el presidente del directorio del Fonck, Claudio Echeverry Pizarro, gastroenterólogo de 63 años, está mejor cuidado que muchos de la isla.

Claudio Echeverry, es el presidente del directorio, y dice que falta un apoyo real y concreto para cuidar el patrimonio en Chile.

Echeverry, si bien reconoce que siempre han contado con apoyo municipal para la institución, advierte que falta aún una voluntad clara y poderosa ciudadana para salvaguardar el patrimonio. “En Chile no se respeta el patrimonio; mira lo que está pasando en Castro. Yo entiendo que la gente quiera un mall, pero ¿por qué tiene que estar a la sombra de la iglesia?, El diagnóstico es que la gente nos quiere y reconoce, pero sin duda debiese ser más”, apunta.

El Museo Fonck a lo largo de los años ha ganado una serie de proyectos, entre los que se cuentan ocho Fondos de la Cultura, tres de la Fundación Andes, dos del Fondo de Desarrollo del Libro, uno de la Fundación Mellon de la Universidad Carnegie de Estados Unidos  y además  un nuevo Fondart de $51 millones para concretar una sala de muestras temporales. La necesidad de concursar siempre es necesaria, pues jamás han tenido una planilla de ingresos fijos para proyectarse más allá de la contingencia.

Al respecto el presidente del directorio explica un objetivo central de su institución. “Nosotros buscamos mantener viva la inquietud, porque con aquel sentimiento nunca perderás las ganas de investigar y preguntar de lo que vas descubriendo. Porque esa es la misión de todo museo, más que llenar de conocimiento, la idea es impactar; cambiar la forma de cómo se ve el mundo, pero hay ocasiones en que nos gustaría que esta forma de ver la vida fuese compartida, y no supeditada a evaluación”, concluye.

ALFREDO DELGADO Y LA BATALLA DE PLACILLA

El 28 de agosto de 1891 tuvo lugar en la localidad de Placilla un sangriento enfrentamiento entre los congresistas y los gobiernistas de José Miguel Balmaceda. Esta guerra civil que costó la vida a más de 4.500 soldados, en su mayoría en imprevistos combatientes, es una página de la historia que sistemáticamente ha querido ser eliminada. Sin embargo Alfredo Delgado Torres, un hombre que a sus 45 años se encuentra retirado de la marina, ha puesto todo su empeño en desenterrar la horrenda batalla, y así otorgarle el lugar que se merece dentro de la memoria nacional.

Así en el año 2007, Alfredo, provisto con tan sólo un gastado (pero eficaz) detector de metales, encontró una cantidad indeterminada de osamentas humanas, a pocos pasos de los trabajos en el Camino La Pólvora. Durante 2009 vio concretar en parte sus sueños, con la creación del museo de Placilla, pero de ahí en más lo que era ilusión se volvió pesar debido al poco del espacio.

“Hay que tener en cuenta que la batalla que fue entre hermanos, muchas instituciones quieren taparla. Los terrenos del sector pertenecen a gente influyente, por lo que no extraña, que personas como yo, puedan encontrar restos del combate. Por ejemplo, el lugar donde se encuentra la sede de la Universidad Católica, había gran cantidad de restos, pero como ellos ofrecieron plazas y una biblioteca, la historia se tapó con cemento, y lo más triste, nadie ni siquiera el museo hizo mucho para evitarlo”, explica Delgado.

Alfredo Delgado es un arqueólogo amateur, y con su detector de metales busca restos de la Batalla de Placilla. Aunque al final ni el gobierno ni los habitantes se interesen realmente.

Con el triste panorama Alfredo ha buscado apoyo en la arqueología profesional, en el 2008 formó una fecunda alianza con el arqueólogo, Hernán Ávalos, y juntos intentan postular a diferentes fondos para conseguir apoyo, y ojalá, cumplir algún día el sueño de Alfredo, construir un nuevo museo dedicado enteramente a la batalla. Lamentablemente, hoy sólo les queda esperar que surja un grado de conciencia y que las numerosas construcciones que se levantan en el lugar, no terminen por sepultar un pedazo de la historia nacional.

EL HERMOSO JARDÍN BOTÁNICO

Otro ejemplo de desinterés ciudadano en cuanto a preservación, es el Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar. Este espacio, llamado anteriormente, Parque el Salitre, fue donado por  Pascual Baburizza al Estado Chileno, así se crea 1951 el Jardín. La razón fue sencilla las 395 hectáreas eran desaprovechadas y conociendo su gran valor natural lo mejor era saber cuidarlo y abrirlo al público.

Para Patricio Novoa, encargado de Horticultura, el problema se encuentra en que el Estado no reconoce su rol como garante de la preservación natural nacional. “Si bien tenemos más de 170 mil visitantes al año. Eso no se traduce en un apoyo que sea rentable. El Estado sólo nos entrega el 37% de los recursos que utilizamos al año, algo así como $180 millones de pesos, que son reajustables a menos del IPC. Con ese dinero, con suerte alcanzamos a pagar a la planilla de los 38 trabajadores del lugar”, reclama.

De hecho, la ecuación para entregar recursos fue acordada hace más de 20 años, en que el presupuesto, nunca ha sido reajustado a los valores actuales. Por otro lado, debido a que el municipio viñamarino se encuentra impedido de realizar donaciones económicas, al formar parte del directorio de la fundación a cargo del recinto; debe conformarse con tan sólo aportar maquinarias para ayudar a armar corta fuegos en primavera, los diques para el riego y arreglar caminos, con el objeto de preservar el lugar.

Según el experto otro problema que presenta el Jardín, es que colecciones como, por ejemplo, las plantas endémicas de la Isla Juan Fernández están desapareciendo: “La falta de apoyo nos lleva a tener muchas de nuestras colecciones dañadas, como las plantas de Juan Fernández única en el mundo, que producto de las heladas que se sobrevienen desde 2007, han sido fuertemente quemadas. Así partimos con 53 especies, pero hoy tan sólo nos quedan 37”, explica.

Patricio Novoa, jefe de Horticultural del Jardín Botánico dice que el predio fue cortado lamentablemente por la carretera aledaña, la famosa vía Las Palmas.

Por lo anterior, se trabajan en poder cambiar la ordenanza que impide donaciones de los mismos integrantes de la fundación, o simplemente, pedirle a la municipalidad viñamarina que deje de formar parte del directorio. Mientras, sólo esperan que la gente comprenda que el lugar es además de un centro de entretención, un espacio de preservación único en el mundo.

Con todos estos antecedentes, lo único que queda es desear que la ciudadanía advierta el gran valor que tienen estas iniciativas para que dejen de ser vistas como bastiones de preservación, y tomen forma y sentido de verdaderos actores de la zona y del país, pues como dice el presidente del directorio del Museo Fonck, Claudio Echeverry, “un pueblo que no reconoce sus raíces, no puede formar un futuro”. LOV

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  • Michel Murúa Vallejos

    Estimados gestores de este espacio cultural, quiero manifestar mi honda preocupación por el reportaje en que el MUSEO HISTÓRICO DE PLACILLA, es nombrado, asumiendo ciertas descalificaciones con el propósito de destacar la labor de un “arqueólogo amateur”…sin investigar ni mucho menos preguntar a los gestores del Museo de Placilla. Esto, empobrece mas que aporta a la cultura y donde una vez más queda en evidencia la egolatría de ciertos personajes….