jun 20 2012
Junta de Vecinos ‘Cerro Panteón’: “Esta es una forma de hacer democracia”

El sector de subida Ecuador está copado de bares. Entre los dueños y los parroquianos, el lugar se ensucia cada fin de semana generando molestia entre los vecinos.
El clásico sector de Subida Ecuador es un reconocido barrio bohemio de Valparaíso, sin embargo, pocos clientes frecuentes deben saber que se ubica a los pies del cerro Panteón, donde se halla el tradicional cementerio Nº1. Ahí, donde se junta el carrete de muchos bares y pubs y donde descansan personajes históricos del viejo Puerto, hay un grupo de entusiastas residentes que quieren crear una nueva junta de vecinos para defender sus derechos y mejorar Valparaíso. Este sábado 23 de junio esperan 200 firmas para oficializar la junta de vecinos. Acá sus representantes nos detallan sus motivaciones.
Por Víctor Guillou Vásquez
El terremoto de 2010 provocó una serie de daños en construcciones porteñas y sus consecuencias siguen a la vista. Es cosa de dar un paseo por muchos sectores de Valparaíso para apreciarlo. Otras fachadas han sido pintadas y arregladas, pero no más allá del uso de la pasta de muro con pintura. Sin embargo, de esta tragedia nació una nueva iniciativa, gracias a un programa municipal de recuperación tras el mega sismo, los vecinos del sector cerro Panteón a fines de 2010 se conocieron, generando el gran big bang para una forma de expresarse, una nueva junta de vecinos.
Benjamín Briones, oriundo de Melipilla, llegó a vivir a subida Ecuador hace 11 años, cuando recaló en el puerto para estudiar arquitectura. Por su parte, Emilio Olea, profesor de historia, nacido y criado en Valparaíso, llegó al barrio hace más de 40 años, buscando refugio en la que era la casa de su novia, su actual esposa.
Benjamín, dueño y creador de la organización Patio Volantín, golpeó la puerta de don Emilio para saber si quería sumarse al programa de recuperación de fachadas. Conversando surgió la inquietud de originar una nueva Junta de Vecinos que se encargue de temas como ese, y otros más. Y Emilio no fue el único. Comenzó así a formarse un pequeño grupo de vecinos que hoy está ad portas de oficializar su sueño, y necesitan de 200 vecinos que firmen ante una ministra de fe, este sábado 23 de junio, en la subida Ecuador 378, a las 16 horas.
A continuación, los organizadores explican esta iniciativa, el proceso que han seguido, y las esperanzas de conseguir esta instancia vecinal para revivir un barrio bohemio que necesita repotenciarse. Acá, Benjamín Briones y Emilio Olea Leiva, principales impulsadores de la creación de la nueva Junta de Vecinos del Cerro Panteón, se explayan.
-¿Quiénes son los que impulsan la creación de la junta de vecinos? ¿Sólo vecinos o también organizaciones?

Benjamín Briones, quien dirige el espacio de Patio Volantín, llegó al barrio hace 11 años. Quiere ver un barrio con más vida vecinal, trabajando con cada sector
B.B: “Hay que separar las cosas. Yo vivo acá en el centro Patio Volantín, esta es mi casa, soy vecino y este espacio lo que intenta hacer es ser un lugar de acción comunitaria. Entonces, quizás se ve como que está todo medio mezclado. Pero inicialmente, el tema de la Junta de Vecinos comenzó con el programa de recuperación de fachadas. En esa ocasión, para pintar las casas por fuera, necesitábamos reunir 5 vecinos. Sólo golpeando puertas, se juntaron 21 vecinos. De ellos, al menos 12 manifestaron su interés de hacer alguna organización que se mantenga funcionando activamente en el lugar. Luego de todo eso, fuimos estableciendo contacto con las organizaciones vecinales que ya estaban en el sector, con la Junta de Vecinos de Las Lomas, La Junta de Vecinos N°68, con la UNCO de Valparaíso, y les manifestamos nuestro interés en intentar hacer algo nuevo para el barrio. Ellos nos autorizaron y sólo una Junta de Vecinos manifestó su diferencia con nosotros. (…) lo que nosotros estamos tratando de hacer es unificar el cerro, más que un sector en específico. Es Ecuador (subida) y Dinamarca (borde del cementerio) completo.
-Entonces esa es la zona que comprende el cerro Panteón…
E.O: “Exactamente. La otra vereda de calle Ecuador corresponde al Cerro Yungay, y su Junta de Vecinos hizo una reunión especial para debatir este asunto. Decían que le estábamos quitando un territorio. Pero para nosotros es una tontera eso de que le estén quitando un territorio porque nunca se han preocupado de este territorio. (…) Nosotros mantenemos la decisión de crear nuestra propia junta de vecinos”.
-Ahora, puede parecer obvio pero, ¿para qué crear una nueva Junta de Vecinos?
E.O: En la ley de Juntas de Vecinos están los para qué. Una de las razones es la participación, la idea es que participen los vecinos porque ése es el problema. Que se organicen y que no le llegue todo desde arriba como caído del cielo. El asunto es la unidad de los vecinos y la participación. En el fondo, es la democracia desde las bases. Porque la democracia tiene que ser así, porque para que sea efectiva tiene que ser participativa, es decir, desde abajo hacia arriba. Y esta es una forma de hacer democracia. No algo etéreo que hacen los diputados y los senadores, en los poderes del Estado, sino que nosotros. Somos vecinos y nosotros tenemos el problema y debemos unirnos para solucionarlos. Ese es el principal objetivo del origen y de la ley de las Juntas de Vecinos. (…) Y también para que nos conozcamos, porque muchas veces ni nos conocemos.
-¿Cuáles son los principales problemas que les aquejan como vecinos?
B.O: “Hay de diferentes índole y en relación a las edades que hay acá. Yo llegué a este barrio el 2002, cuando vine a estudiar arquitectura. Y llegué a una casa que está un poco más arriba. Hay muchas subdivisiones en estas casas y hay mucho de ilegal también. Desde los servicios eléctricos hasta las subdivisiones ilegales que se hacen de manera espontánea. Deberíamos gestionar como vecinos una solución sobre eso que sucede hace tiempo, porque en el caso de un incendio acá puede quedar la embarrada. Cosa que pasa habitualmente en Valparaíso. Desde ahí hasta el hecho que subida Ecuador es un centro de reunión nocturna, con todo lo que eso acarrea, sobre todo para los vecinos que vivimos acá el día a día y tenemos que enfrentar, mas allá de la hediondez, del uso de baños públicos que le dan a las calles, todo lo que pasa con los pub que no se hacen responsables de la basura que botan, y que en la mañana, cuando uno se levanta a la pega temprano ve como están amontonadas las bolsas en la calle. También tenemos un solo dispensador de botellas en subida Ecuador, siendo que está lleno de pub y pasan llenos casi todo el mes. También está el tema de la seguridad en las escaleras. Este es el cerro más diminutos de los 45 cerro tiene Valparaíso. Por eso que además de subida Ecuador y Dinamarca, lo que más tiene son los recorrido de las escaleras. Y entremedio hay basurales, sitios eriazos que también han ido quedando por grandes incendios. (…) También creo que una de las cosas que debería hacer la Junta de Vecinos es velar por la seguridad de las edificaciones (deterioro y procesos de restauración) que hay en el barrio y así cuidar a los residentes también”.
-¿Se podría decir entonces que la intención es cuidar el patrimonio existente en este cerro e impulsar la participación para que no los pasen a llevar con decisiones arbitrarias de las autoridades?
B.B: “Exacto. (…) Desde lo que yo hago, acá en el Patio Volantín, es precisamente buscar una restauración más integral. Más que la casa se pinte por fuera, ser un lugar de acción comunitaria que entregue las herramientas no solo para lo que la comunidad necesite sino para ser también un centro de reciclaje, ligado a una restauración sustentable”.
E.O: “Ese tema abre otro flanco. El problema es que muchas de las casas, especialmente las de más abajo, tienen dueños que no viven acá. Son gente que arrienda. Los que estamos más arriba, la mayoría somos propietarios. Hay muchas casas antiguas que se han transformado en una especie de hostal para estudiantes extranjeros, y ellos vienen acá por un tiempo determinado. Y también muchos estudiantes de las universidades porteñas que viven acá en hostales. Acá las casas antiguas tienen muchos problemas con el sistema eléctrico. Mi casa, antiguamente tenía un solo enchufe, y por lo tanto muchos de los incendios se generan por eso. Con una Junta de Vecinos podemos organizarnos para que nos cobren más barato por hacer los arreglos eléctricos y cosas así”.

Emilio Olea, profesor jubilado es un vecino antiguo del cerro Panteón. Hoy sueña con levantar una Junta de Vecinos para el barrio.
B.B: “Hemos ido desarrollando una serie de reuniones y asambleas hasta que ya estamos próximos a este sábado 23 en que reuniremos firmas. Hemos desplegados carteles en subida Ecuador, y nos faltan más. En los almacenes, hemos puesto stands como puntos de información. Tenemos que reunir 200 vecinos, según la ley, pero vamos por más”.
E.O: “Tenemos que hacer que lleguen los 200 vecinos a firmar ante una ministro de fe. Dura tres horas el proceso, aproximadamente. Porque hay que colocar el nombre de la persona pero de eso se encarga ella. Entonces, ahí el vecino tiene que firmar”.
-¿Por qué se tuvo que esperar tanto tiempo para levantar una junta de vecinos?
E.O: “En realidad, yo no me lo explico. Es que ahora estoy jubilado y me he preocupado de estas cosas. Antes trabajaba harto y era mañana, tarde y noche a veces. Y uno llega a la casa a descansar. Uno de los problemas para juntar a los vecinos es reunirlos después del trabajo, y mucha de la gente joven está trabajando, y así se hace difícil ir a reuniones. Además, está un poco desprestigiado este asunto de las organizaciones comunitarias. Ya sea por política, porque han sido manejadas, la gente está aburrida de la participación, que no son escuchados, y eso a veces desanima a la gente”.
¿Cómo creen que pueden superar la falta de participación en el futuro?
B.B: “Tiene hartas ventajas hacer algo nuevo, como lo estamos haciendo nosotros ahora. Uno supone que podríamos plantear nuevas formas de organización, o más bien funcionar con las unidades mínimas. La unidad mínima son las calles, los miradores, escaleras. Hacer que la gente se organice desde ahí y que tengan su representación en la junta de vecinos. De esa forma ir avanzando con mayor fluidez. Y por otro lado, estaríamos fomentando que el vecino de al lado, con el vecino inmediato, se vayan asociado que es lo que finalmente va haciendo vecindad”.
E.O: “Claro, acá hay mucho adultos mayores y un club de gente mayor los va a reunir. Los clubes no solamente se juntan a tomar tecito, sino que postulan a proyectos al Senama (Servicio Nacional del Adulto Mayor). Se pueden conseguir clases de computación y de una serie de otras cosas. Entonces, si la junta de vecinos acoge e impulsa actividades de este tipo, tanto para los jóvenes como para los adultos, le damos mayor vida a este barrio. No una vida nocturna y de gente que viene a curarse aquí, a emborracharse, sino que también este otro tipo de actividades. La parte ecológica es una parte que a varios nos interesa. Y también se puede postular a programas de ese tipo”.
En muchas Juntas de Vecinos, a lo largo del país, sucede que la participación es tan baja que al final la junta directiva se lleva todo el peso ¿temen que les pueda pasar algo similar?
B.B: “Desde lo que hago como vecino, yo soy una persona que está involucrada más allá de la directiva en el barrio. Entonces, ahí me toca representar al Patio Volantín, que va a ser un ente activo que revitalice el barrio. Y mientras haya movimiento, se note vida y sucedan cosas, se va a ir fomentando de a poco la organización y participación en la junta de vecinos de este Cerro”.
E.O: “Eso que dices es cierto, ocurre. Y lógicamente, es una opción que tenemos que tener en cuenta. Es decir, yo no descarto que terminemos trabajando Benjamín, yo y otras personas más. Pero hay que ser optimista, por algo estamos formando esta Junta de Vecinos, estamos tratando de impulsarla y darle vida. O sea, significa que sea una cosa que no nace muerta, pero tampoco vamos a tener de la noche a la mañana participando gente sino que tenemos que motivarlos. Por ejemplo, el Patio Volantín motiva mucho a los jóvenes. También tenemos que motivar a los adultos. Y ¿cómo los podemos motivar? Con clases de tango. Hagamos clases de tango aquí, yo me comprometo. Llamamos a los vecinos a bailar, a pasarlo bien”. LOV.
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