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Fernando Godoy, director de Festival Tsonami: “Siempre ha sido un experimento”

Fernando Godoy, director de Festival Tsonami: “Siempre ha sido un experimento”

Esta semana el único festival de arte sonoro en Chile llena de actividades Valparaíso. Aquí hablamos con Fernando Godoy, la cabeza de este espacio que hoy es una ventana para la investigación y experimentación sonora. Revisa su programación acá.

Texto y fotos por Sebastián Labra

La historia del Festival Tsonami se forjó en el sonido de los instrumentos de la escuela de música de la Pucv en Cerro Alegre. Ahí, un grupo de 10 universitarios y algunos profesores (los más jóvenes), sentaron las antecedentes de lo que sería el primer evento en el país que se dedicó a ser un laboratorio de experiencias relacionadas al Arte Sonoro. “Hace 10 años no hubiéramos podido tener esta conversación”, señala el director del Festival, Fernando Godoy (38), quien en la comodidad de su casa habla de este encuentro que en estos días se desarrolla en la ciudad puerto y en Santiago. Y que actualmente es el único en su clase en todo Chile, permitiendo dos cosas. Primero: que sepamos qué es el arte sonoro. Y segundo: que tengamos esta entrevista en su pieza-oficina.

Ingeniero eléctrico de la Universidad de Santa María y licenciado en Música de la Pucv, Fernando Godoy, el líder de Tsonami, describe al evento como más que una actividad, sino una ventana a otros mundos. “Siempre fui curioso por nuevas maneras de escuchar. Tener nuevas experiencias a través del sonido y eso es lo que tiene el arte sonoro como potencia y sirve para abrir nuevas perspectivas de escucha o vincular con el sonido”, enfatiza. Aunque no siempre fue así, en su primera versión el 2007 era más que nada conciertos y la música contemporánea aún se escuchaba. El 2008 se fue parte del equipo fundador y se integró un artista visual, cuestión que permitió abrir la ventana a la experimentación. El año 2010 fue el momento de inflexión, Godoy quedó solo a cargo del festival y pese a la falta de financiamiento decidió continuar. Desde ahí la historia cambió.

Fernando Godoy, es el director del Festival Tsonami, evento que dura hasta este fin de semana en Valparaíso.
Fernando Godoy, es el director del Festival Tsonami, evento que dura hasta este fin de semana en Valparaíso.

En estos últimos 5 años el festival ha crecido en público y en reconocimiento. En parte por la perseverancia del equipo, y por otra, por la aparición del fondo de Nuevos Medios del Parque Cultural de Valparaíso. Y a su vez, desde el año 2012 se establecieron como una organización y no solo un festival, cuestión que ha reforzado las residencias y las intervenciones urbanas, dos aspectos fundamentales para entender lo que hacen hoy: son un espacio de investigación y experimentación, una nueva forma de entender el sonido.

-Desde antes del fondo de nuevos medios, el festival no calzaba en ningún línea de Fondart. Por un lado es pésimo, pero por otro parece indicar lo novedoso y rupturista del evento. ¿Qué te parece la evolución del festival en estos años?

“El festival tiene algunas cosas de música, pero nunca logramos calzar. Y en realidad puedes decir que no es música. Es otro tipo de experiencia con los sonidos y eso lo convirtió en algo único en el país. Y hoy ya hemos avanzado mucho en estos últimos 3 años. Nuestro foco ha sido el cruce entre el sonido, la ciudad y la comunidad. Desde ese punto, entró más fuerte la investigación sonora, hay que entender el festival no como de exhibición al público, sino como un espacio de desarrollo y procesos creativos que implica cruces entre artistas y el territorio que es la ciudad. Las residencias tienen ese objetivo de desarrollar proyectos y me parece muy importante”.

-¿Y no les da miedo que los cataloguen como un festival inentendible?

“Si alguien dice eso, es porque no ha ido a Tsonami. Y puedo estar de acuerdo en que hay cosas no tan fáciles de entender, pero a esta altura hay actividades abordables por cualquier persona. Como cuando hicimos el concierto bajo en una piscina o el concierto de ciudad con campanas y barcos. Hay cosas que son amables con el público y otras no tanto. Pero como principio el festival tiene ese espiritu de bajar cosas a una dimensión cotidiana y dialogar con la ciudad. Una urbe tan rica de cultura popular urbana y tratamos de llegar y generar un vínculo. No es algo que pretenda ser solo para “iniciados” en el arte sonoro”.

-¿Cuál es el aporte que hace el festival a la ciudad de Valparaíso?

“Es un intento de abrir un espacio alternativo a las condiciones actuales masivas del mercado, por decirle de alguna forma. Es un espacio que se sale de la norma. Abre nuevos territorios y maneras de entender nuestro contexto a partir de la oralidad. Y creo que es super necesario y tiene un valor, permitiendo generar espacio de apertura. ¿Por qué nos arrancamos de la música contemporanea? Porque es una música cerrada, un circulo hermético, van solo músicos, instrumentistas, etc”.

-¿Y eso no pasa con el festival que va solo gente especializada?

“No, no pasa, va gente curiosa, con ganas de conocer cosas nuevas. Y vivir nuevas experiencias a partir del sonido como materialidad física y tema. Por ejemplo, nosotros hemos explorado muy poco con el público infantil, pero ello son en parte público también, aunque podrían serlo más. Porque esto lo que requiere es tener esa libertad, esa apertura de encontrar nuevas formas que no circunscriben en la lógica de un mercado. Esto por lógica tiene que estar fuera. Y esto tiene que ver sobre cómo funciona nuestra sociedad. Acá nos machacan con música de mercado, como el reguetón. A eso me refiero de ser una alternativa a este monstruo, a la industria que lo aglutina todo, determina gustos, maneras de relacionarse, como te gustaría verte etc. No queremos entrar en la espectacularidad ni en el cliché. Tsonami jamás va a ser masivo, no es la intención y no pretenderemos aparentar cierta estética o pose”.

-¿Por qué no se puede llegar o aspirar a la masividad?

“Creo que básicamente estamos bombardeados de lo contario. Ahora, ¿qué es realmente lo masivo? ¿Arjona? ¿Ver tele? Ver la teleserie es lo masivo. Ahora podemos tener esta conversación sobre arte sonoro y hace 10 años hubiera sido imposible. Hoy mucha gente conoce el concepto o le suena. Se instaló algo que no existía. Y además hay una actitud, una curiosidad de abrirse a expresiones no están en los medios y que tienen otros objetivos y lógicas y que no quieren competir con la masividad. Si hay algo que nada tiene que ver con el festival Tsonami es la industria”. LOV


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