dic 13 2012

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Expertos critican Ley “Super Ocho” y las medidas municipales contra la obesidad infantil en Viña

obesidad infantil 02

El próximo año se implementa la ley que prohibirá la venta de comida chatarra en Colegio. ¿Funcionará? ¿O todo parte por casa?

Este año la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), señaló que Chile se encontraba en el sexto lugar de países con mayores índices de obesidad infantil. Esta preocupante realidad nacional, no es muy lejana a Viña del Mar, donde los índices de obesidad en básica alcanzan al 24,85% de los niños. Y donde justamente cuentan con solo una profesional para chequear a los 49 colegios y 4 jardínes bajo su custodia.  Entonces, ¿son suficientes las medidas que se están tomando, tanto a nivel comunal como nacional, para frenar y erradicar este problema? Expertos enjuician ley “super ocho” y realidad viñamarina.

Por Francisco Rivera A.

Las estadísticas son claras y contundentes. Según los últimos datos de la OCDE, la obesidad infantil en nuestro país sería de un 29% en el caso de los niños, y un 27% en las niñas. Es decir, un poco menos de un tercio de los niños de Chile tienen sobrepeso o derechamente son obesos. El gobierno ha hecho intentos de concientizar a la población, como por ejemplo, con la campaña Elige Vivir Sano. En el área legislativa por decisión unánime los parlamentarios aprobaron la denominada Ley “Super Ocho” que entraría en vigencia el 2013. Estas acciones sin duda se han levantado ante un escenario preocupante. Sin embargo, ¿será esto realmente efectivo?

VIÑA OBESA

En Viña del Mar las cifras bajan solo un poco en relación a la estadística nacional. Según los datos proporcionados por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), casi un cuarto de los niños en la educación básica poseen signos de obesidad (24,85%). Los índices no son menores, especialmente, si se ven los establecimientos educacionales subvencionados de la comuna, donde destaca, el colegio Rubén Castro (en Santa Inés),  en el cual la obesidad llega al 44,2%, casi a la mitad. Incluso, hay establecimientos municipales donde la mayoría de los alumnos son obesos, como la escuela Enrique Cárdenas Rivera, que llega a un preocupante 62%.

Según Tatiane Morales, nutricionista de la Universidad de Valparaíso (UV), este es un problema que se ha cuadriplicado en las últimas décadas, ya que en los años ochenta los índices eran sólo de un 5%.La obesidad infantil puede ser generada por un problema genético o por malos hábitos de la familia”, explica la experta. Ahora bien, según la nutricionista Morales, la razón principal del por qué se produce este problema es debido a las malas costumbres del chileno común, ya sea por mala alimentación y/o por sedentarismo. Es decir, el origen de la obesidad infantil se encuentra en los mismos hogares de los niños.

Según Tatiane Morales, nutricionista de la UV, la obesidad infantil se ha cuadriplicado, ya que en la década de los años 80 ésta era sólo de 5%.

Las enfermedades asociadas a la obesidad son muchas, sin embargo, las principales y más peligrosas son: “la diabetes, hipertensión y los problemas cardiovasculares”, enúmera la nutricionista. “Cuando la obesidad se presenta en niños o adolescentes, los riesgos de contraer este tipo de enfermedades aumentan”, advierte. De hecho, actualmente se están viendo muchos casos de niños con diabetes tipo 2. Según la experta, “eso quiere decir que a ese niño a los 30 o 40 años, a lo mejor le va a dar un infarto, o por lo menos, va a ser mucho más propenso a tener un evento cardiovascular”.

¿BAJANDO LA CINTURA EN LA COMUNA?

 En el centro del trabajo de la Corporación Municipal de Viña del Mar (CMVM) -en 10 norte con 2 oriente- Alejandra Cortés, directora del área de Salud, comentó a La Otra Voz que ya se habían planteado objetivos con respecto a la obesidad en todas las edades, desde el año 2000; sin embargo, para el 2010, se dieron cuenta que no se avanzó nada en esta materia. Nada. Por eso, plantearon metas que sí se pudiesen cumplir para el 2020. Según la directora, la Corporación tiene inscritos a 18 mil menores de 6 años, “y de esos, bajo control, son 15 mil y fracción, o sea bastante cerca de todos nuestros beneficiarios”, aclara.

Sobre esta estadística que Cortés lanza dedesglosa la obesidad infantil de la comuna. “Tenemos en sobrepeso un 25,4%, y en el caso de los obesos, tenemos un 9,8%”. Un preocupante porcentaje para menores de 6 años con altos niveles de obesidad. La directora de Salud lo sabe también. “Si junto los dos estoy en un 35,2%, eso es lo que tenemos como comuna”. Según ella, el trabajo del Municipio para frenar esta situación se centra en lo “preventivo promocional”, es decir, tratando de organizar iniciativas que ataquen el problema antes que los niños sean obesos, aunque “igual hacemos harto de curativo y asistencial”, se sincera Cortés.

Con respecto a la nueva ley Nº 20.606 (ver link), más conocida como la ley “Súper 8”, que prohíbe la venta de alimentos altos en grasa, sal y azúcar en establecimientos de educación parvularia, básica y media, Cortés, dice que están preparados, y que incluso han realizado pequeñas experiencias de quioscos saludables, por ejemplo. De todas formas, la directora de Salud aclara que la fiscalización real le corresponde a la Seremi de Salud. La Corporación sólo puede realizar una “revisión interna”. Para aquello, existe una nutricionista que estaría a cargo de esto, sólo una, para los 49 colegios y 4 jardines que administra la CMVM.

Para Janet Cossio, directora de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), si bien cierto gracias a ciertas políticas educacionales se ha fomentado el deporte en los niños, estos programas no siempre son para todos.

Si tú ves acá, en la Corporación de Viña del Mar, tenemos la casa del deporte, pero ¿quién va a acceder a esto? Estas actividades son siempre en lugares específicos, que para toda la población no siempre son accesibles”, explica la nutricionista. Para la directora de nutrición de la UNAB faltan eventos más masivos y en diferentes lugares, que permitan tanto a los niños, como a sus padres, aumentar la actividad física.

El ministerio de Salud es el que impone metas en un plazo de una década, cuestión que podría ser muy a largo plazo, en una población que cada vez engorda más. La nutricionista Cossio explica que esto se plantea así porque está visto desde un punto de vista gerencial o administrativo, sin embargo, “a nivel local, cada uno debería estar viendo su realidad, e ir modificando y creando estrategias para lograr ese objetivo a largo plazo”, argumenta. Para ella, ahí es donde existen deficiencias. La CMVM debería tener un mecanismo de evaluación propio que permitiera detectar las falencias y tomar nuevos caminos antes que pasen los diez años.

La directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la UNAB, Janet Cossio, puntualiza que si bien los almuerzos de la JUNAEB están técnicamente bien estructurados en cuanto a nutrientes, la deficiencia está en cómo se preparan las comidas. “De apariencia visual no son atractivos para ningún niño, entonces finalmente hay un gran cantidad que deshecha, porque los niños no se lo quieren comer”. Para ella, tiene que haber un profesional que también se preocupe de la presentación de la comida. Ahora, entendiendo que la CMVM tiene una sola profesional supervisando a todos los colegios y jardines de la institución, Cossio sentencia que “es imposible”.

LOS “PEQUEÑOS” DETALLES DE LA LEY SUPER 8

Alejandra Cortés, directora de Salud de la CMVM, señala que se está preparado para la implementación de la Ley Súper 8. Sin embargo, que exista sólo una nutricionista a cargo de los colegios y jardines de la Corporación, ciertamente siembra un manto de duda.

En entrevista telefónica, Sonia Olivares, nutricionista y profesora titular del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, comentó que la ley Nº 20.606 Sobre composición nutricional  y publicidad de alimentos – o también conocida como Ley “Super Ocho”- es un gran avance, no obstante, hay algunos aspectos que están siendo descuidados. Por ejemplo, uno de los principales puntos de la norma es la disposición que obliga a los fabricantes, productores, distribuidores e importadores de alimentos a informar en sus envases los ingredientes que contienen. En esto,  la académica Olivares es enfática al recomendar que debe ser con letras grandes y con un lenguaje simple. “Si la etiquetas no mejoran, no se simplifican, nos vamos a llegar a ninguna parte”, advierte la experta.

Con respecto al punto que establece la prohibición para la venta de comida altas en grasa, sal y azúcar en establecimientos educacionales, la profesora se muestra positiva. “Eliminaríamos toda la chatarra que los niños compran en los kioscos el día de hoy”, resume.  Sin embargo, plantea una gran duda. “No sabemos si los vendedores callejeros van a seguir vendiendo por las rejas de las escuelas”, acota. Un escenario que sería de mayor complejidad al fiscalizar. Pese a esto destaca la medida debido “al mensaje que recibiría el niño”, que sería que el colegio no valora este tipo de alimentos.

En teoría la nueva ley ha sido alabada por esta restricción que se impone en los colegios y que algunos estudios han abalado para combatir la obesidad infantil. Aunque en febrero de este año un estudio publicado en la revista “Sociology of Education” (ver link), confeccionado en Estados Unidos con una muestra de 20 mil escolares, señaló que no hay diferencias de peso entre estudiantes de básica en colegios sin comida chatarra y estudiantes en colegios que sí las hay. Para Olivares, los resultados de este estudio no le parecen extraños, ya que según ella “la casa sigue siendo un pilar fundamental” dentro de este tema.

La nueva legislación también prohibirá la publicidad de estos alimentos en los medios de comunicación y tampoco se podrá hacer entrega de regalos como “gancho” para vender a menores de 14 años. Un golpe fuerte que debería ayudar a bajar los niveles de obesidad. Aunque la experta Olivares, es escéptica de esta medida. “La publicidad se las va arreglar de alguna manera para llegar a los niños”. De hecho, la nutricionista asegura que van a haber muchas ofertas y bajas de precios, “dirigidas a adultos, pero en alimentos que son para los niños”, explica.

Para la nutricionista y la profesora, este es un problema tanto educacional como cultural, y teme que Chile no esté preparado para este tipo de ley. “Aquí, si no participan las madres, por ejemplo, tampoco vamos a llegar a ninguna parte”, enfatiza. De acuerdo a su experiencia con algunos grupos focales de niños, ejecutados por  el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, los infantes saben más de lo que uno podría pensar. “Ellos saben mucho, saben perfectamente lo que es la comida chatarra”, explica, y agrega: “la actitud de los niños nos impactó mucho, porque ellos planteaban directamente, que esto es responsabilidad de los adultos”. LOV