feb 23 2011

EL ESTADO DE LAS TORRES

En algunos edificios, lo propietarios aún no saben cual será el destino de sus viviendas.

A un año de sufrido el histórico terremoto que remeció a la zona centro-sur de Chile, La Otra Voz realizó un recorrido por los edificios que sufrieron graves destrozos en Viña del Mar para evaluar en qué estado se encuentran cada uno de ellos.

Por Gonzalo Espinace y Fernando Thumm

Tras el terremoto del pasado 27 de febrero, centenares de viñamarinos sufrieron la desgracia de perder sus propiedades. De hecho, a sólo unos días de ocurrida la catástrofe, el municipio determinó al menos una decena de edificios que quedaron con graves daños (ver nota alusiva), lo que obligó a aquellos residentes desalojar sus viviendas para prevenir eventuales accidentes.

En este grupo, la mayoría de los inmuebles afectados correspondieron a los ubicados en el plan viñamarino. A lo mejor, los más recordados por la población son los edificios Festival, Antígona y Toledo, debido a que sus estructuras quedaron en pie sólo por fortuna.

Tanto en estas propiedades, como las otras restantes que quedaron en situación de riesgo, los vecinos han tenido que batallar (con las empresas de seguros) para poder reparar sus hogares. Un trámite que ha tenido suerte desigual para las diferentes comunidades viñamarinas.

Por esta razón, y a un año de ocurrido el trágico desastre natural, La Otra Voz realizó un nuevo recorrido por las viviendas afectadas y conocer en qué estado se encuentran cada una de ellas.

NO HAY SEÑALES DE REPARO

En el amplio recorrido efectuado por el radio afectado, pudimos constatar que aún hay varios edificios que no muestran ni siquiera un estado de avance respecto a cómo quedaron después del 27 de febrero.

Un ejemplo de esta realidad es lo que se observa en la torre Festival, instalado entre 9 y 8 Norte con 3 Poniente, donde aún sus propietarios no han acordado una determinación sobre el destino de este inmueble. Su reparación parece inviable y la demolición parece ser la solución. Sin embargo, la determinación final tiene que ser tomada entre los 110 propietarios, y eso todavía no se cumple.

Un caso similar es lo que pasa con el edificio Antígona (ubicado en 5 Oriente), donde la comunidad aún se encuentra luchando con la empresa constructora Tecsa para exigirle la reparación del inmueble, costo que resiste asumir (por completo) la empresa, según informan desde el interior de la propiedad.

Mientras que en el Toledo (3 Norte, entre 2 y 3 Poniente) tampoco se ven mejoras, mientras que sus vecinos del edificio Bahía Azul ven con temor la ausencia de trabajos en el lugar, ante la posibilidad de un eventual desplome de la torre dañada.

En tanto, en Las Áchiras (3 Norte) y en el Bahía (Avenida Perú) la situación se asimila a los casos anteriores. Es decir, las viviendas siguen abandonadas y, obviamente, no hay obras de reparación.

OTRA REALIDAD

Completamente distinto son los casos de los edificios restantes. Por ejemplo, en el complejo de Limonares no pueden estar más felices con el subsidio otorgado por el Servicio de Vivienda y Urbanismo, con el cual “comenzaron a ejecutarse las obras de reparación en diciembre pasado”, explicó el dirigente vecinal, Francisco Fuentes.

Los vecinos de Limonares recibieron un subsidio del Servicio de Vivienda y urbanismo para reparar sus departamentos.

En Torres de Mar (8 Norte con 3 Poniente), en tanto, las obras se iniciaron en septiembre pasado, las que consideran reparación de grietas, muros y lozas. Además se colocó pilares en los sectores más afectados, con la finalidad de estabilizar al edificio. Los trabajos deberían finalizar en este primer trimestre, según informó la empresa constructora Sylco Ltda.

Por su parte, en el edificio Batuco (ubicado a pocos metros del rodoviario viñamarino), también partió el proceso de remodelación hace sólo un mes, y se estima que el inmueble se podría habitar a mediados de este año. Mientras que en la torre Tenerife (4 Norte), las obras comenzarán recién el próximo mes.

Como pueden ver, la realidad de los edificios dañados en Viña del Mar viven suertes dispares. Destino que está ligado, sin embargo, a la gravedad de los deterioros sufridos por el terremoto. Si no ha visto el estado actual de estas propiedades, les dejamos a continuación una galería de imágenes que evidencia la situación de estas torres. LOV.

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