ago 24 2010

¿CONVIENE UN “LUCAS BAR” EN VIÑA?

El Lucas Bar quiere instalarse en la esquina de 2 Norte con 6 Poniente, una zona residencial de Viña del Mar.

La eventual llegada del conocido “night club” a la Población Vergara ha generado una polémica entre distintos actores de la ciudad. Aquí, conversamos con autoridades comunales, vecinos y expertos en turismo para verificar los pros y los contras que tiene el arribo de este exclusivo cabaret.

Por Gonzalo Espinace R.

Hace casi un año los ejecutivos del reconocido y exclusivo cabaret “Lucas Bar” eligieron instalar una nueva sucursal en la turística ciudad de Viña del Mar, a sólo unos metros del Casino Municipal. Una decisión que hasta hoy ha generado más de un roce entre los vecinos, especialistas en turismo, autoridades comunales y los mismos dueños del centro nocturno.

Sin embargo, frente a una decisión como ésta la pregunta es obvia: ¿un local de estas características es realmente un aporte a una ciudad turística como Viña? Jorge Leiva, dueño del local, destacó públicamente que una de las mayores ventajas –independiente de las eróticas entretenciones ofrecidas- es que el local dará más de 70 empleos permanentes a los viñamarinos.  Un argumento habitual del municipio viñamarino cuando hay que instalar restaurantes nuevos en la ciudad.

A la fecha, el empresario aseguró que ya ha invertido más de $60 millones de pesos para cumplir con las exigencias sanitarias, municipales y de Bomberos; aclarando que su negocio está dirigido para personas de un nivel socio económico medio-alto, y no para jóvenes o menores de edad. Y cómo no, si un simple trago cuesta mínimo $20 mil pesos.

De acuerdo a los dueños esta es una buena oportunidad para atraer a un nuevo grupo de turistas (adinerados y amantes de las buenas fiestas), que provienen de otras ciudades y países, tal como ocurre con sus locales en la Región Metropolitana.

Sin embargo, la mayor polémica se debe a la ubicación escogida: la esquina de 2 Norte con 6 Poniente. Una zona que se divide entre comercial, con restaurantes, y residencial, con casas aledañas.

Pero la última palabra aún no está definida, el Concejo Municipal será el encargado de aprobar la única traba que impide el funcionamiento correcto de este recinto; aprobar o no la patente de cabaret. ¿Se la otorgarán? Hoy en sesión de comisión cerrada tratan el tema, para así tomar una decisión y votarlo próximamente.

A continuación, vecinos, expertos del área turística y concejales entregan sus posturas respecto al tema. ¿Usted tiene la suya?

EL TEMOR DE UN BARRIO ROJO

El presidente de la Junta de Vecinos Casino, Alfredo Karmy, es claro en su postura. No quiere el “Lucas Bar” en su vecindario. “Esta zona es residencial y un local de estas características afectaría la inocencia de los niños y jóvenes”, reclamó. Además, considera que la instalación de este cabaret sería el punto de partida para conformar un barrio rojo en la ciudad.

“Ya tenemos problemas por la prostitución callejera, el exceso de locales nocturnos y los ruidos molestos que conllevan. Esto (Lucas Bar) no solucionaría en nada nuestro problemas”, agregó el representante.

El académico de Marketing de la Carrera de Hotelería y Turismo de la Universidad de Las Américas (UDLA), Andrés Silva, concuerda con esta posición. “Me parece una falta de respeto para los residentes y para la imagen ciudad en sí misma. Viña no es una ciudad perfilada para este tipo de negocios”, opinó.

De hecho, cree que la ciudad requiere de un turismo más institucional acorde con las fortalezas del territorio. “Pienso que Viña debiera trabajar en tres ejes fundamentales: el turismo de sol y playas, mejorando la oferta hotelera y restoranes; el turismo de negocios y congresos, como por ejemplo, desarrollar centros de convenciones con vista al mar; y el turismo temático, esto es la ejecución de comidas típicas”, propuso el docente.

Las entretenciones eróticas podrían llegar a Viña del Mar. Eso si los vecinos y los concejales lo permiten.

¿CONVIENE ABRIR LA OFERTA?

En un recorrido de La Otra Voz (LOV) por la Población Vergara nos costó hallar opiniones a favor del Lucas Bar, pero las hay. Como en el caso de Luis Morales, un antiguo propietario del Edificio Fontana –ubicado en 2 Norte con la Avenida San Martín, a pasos del polémico recinto- quien señaló que “no le ve tanto problema”. “La verdad es que aquí está lleno de locales nocturnos mucho más ruidoso que este Lucas Bar”, apunta. Porque claro un local de este estilo no es competencia directa a los otros, incluso podrían complementar la oferta del sector.

Consultado el director de la Carrera de Gestión en Turismo y Cultura de la Universidad de Valparaíso (UV), Ernesto Gómez,  aclaró que lo mejor para la decisión final es reflexionar  en profundidad respecto al turismo a ofrecer en Viña del Mar.

“Recuerdo un estudio que hizo Adimark hace un tiempo, donde señala las razones del porqué los turistas prefieren venir a Viña. El estudio arrojó que se valoran las condiciones de una ciudad tranquila, el contacto con la naturaleza, y el compartir con la familia. Si tenemos en cuenta estos valores, el proyecto del Lucas Bar es bastante arriesgado”, evidenció el académico.

Por lo mismo, el llamado a las autoridades es para definir si se quiere continuar con esta tradición turística que posee la ciudad, o bien, ampliar el abanico de ofertas. “Es evidente que Viña tiene vida nocturna, pero en la identidad turística de la ciudad no aparece la bohemia como un valor”, aclaró Gómez. Una característica que escasea en la ciudad claramente.

OPINIONES DIVIDIDAS

Más allá de las opiniones cruzadas, lo claro es que los propietarios del Lucas Bar quieren a toda costa quedarse en la urbe viñamarina. Muy al contrario de los deseos de la población. Una situación complicada para los concejales, que ya han sentido la presión de ambas partes.

En este largo proceso, los habitantes han tenido una serie de contactos con los ediles viñamarinos para presionar el rechazo al “night club”. Por ahora, de acuerdo a lo observado por LOV en las sesiones municipales, en esta postura se encuentran los abanderados de la Alianza por Chile, que gozan del 60% de la votación al interior del Concejo Municipal.

“Es la entrada de Viña, un lugar residencial y comercial, donde creemos que las externalidades negativas van a ser mayores que las positivas”, acotó el edil Jaime Varas (Ind Pro Udi), resumiendo el pensar general que mantiene su coalición.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana y de Obras, Andrés Celis (RN), está solamente en contra de la ubicación. “Lo mejor es que se cree una ordenanza municipal con el fin de limitar este tipo de lugares, pero en ese lugar claramente no puede ir”, comentó.

Desde la vereda del frente, los ediles Víctor Andaúr (PC), Laura Giannici (DC), Tomás de Rementeria (PPD) y Felicindo Tapia (PRSD), estarían de acuerdo con la llegada de este club de entretención para adultos.

“Los empresarios del Lucas Bar nos han enviado diversos informes de sus otros locales que demuestran funcionar con todas las normas legales. Mi posición siempre ha sido aprobar el Lucas Bar”, afirmó el Víctor Andaúr, en la última reunión de Concejo Municipal.

El escenario por ahora sigue incierto. Sólo falta conocer la respuesta definitiva por parte de los concejales, para así comprobar si la ardiente temperatura de la discusión dará paso a las fogosas noches del exclusivo cabaret.LOV

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