abr 11 2012

Calle Valparaíso: sobredosis de farmacias

La calle Valparaíso se ha ido de apoco llenando de farmacias.

La céntrica calle viñamarina ostenta actualmente en tan solo 4 cuadras 17 farmacias y al parecer la expansión del millonario negocio no tiene freno. El libre mercado ha impuesto que en tan solo pequeños reductos se instalen y acumulen los remedios que la población requiere, además de otros productos de consumo que nada tiene que ver con la salud. Conversamos con expertos para analizar por qué ocurre este fenómeno cada vez más común en las ciudades de Chile.

Por José Cuadra V.

Caminar por calle Valparaíso ya no es lo mismo. La clásica calle viñamarina es prueba del fenómeno de la concentración de farmacias que de un tiempo hasta ahora ha explotado en Chile. Lejos se encuentra ya su papel de antaño como paseo peatonal aristocrático y familiar. La lógica comercial instalada dio paso abierto para que las farmacias no solo se multiplicaran, sino que también actualmente alberguen perfumería, bebestibles y snacks.

Lejos se ve ya, la demostrada colusión de precios que enfrentaron las cadenas de Cruz Verde, Farmacias Ahumada y Salcobrand en el 2008, donde todo Chile centró su mirada en estas malas prácticas que finalmente afectaban a los consumidores. Todo esto quedó atrás, incluso el mismo año las empresas recaudaron ganancias “extraordinarias” por $31 mil millones y su proliferación al aparecer es indetenible.

Según el conteo de LOV en cuatro cuadras existen 17 farmacias en calle Valparaíso.

LOV recorrió la calle Valparaíso, desde plaza de Viña hasta la calle Ecuador y la cifra fue contundente: 17 farmacias en un radio no superior a 4 cuadras. ¿El negocio de las farmacias funciona? Claro que sí. En el conteo callejero encontramos 5 farmacias Salcobrand, 4 Cruz Verde, 2 Doctor Knop, 2 Eco Farmacias,  2 Doctor Simi y 2 Ahumada. El mercado entonces da no solo para las grandes cadenas sino que también para las medianas empresas del rubro. Pero, ¿por qué existen farmacias distribuidas en un solo lugar?

CONSECUENCIA DE LA DICTADURA

En estos años de democracia las farmacias se incrementaron de forma notoria. El principio de esto se remonta a la dictadura. La encargada de las políticas públicas farmacológicas de la Seremi de Salud de la Región de Valparaíso, Ann Loren Smith, encuentra explicación la insólita cantidad de farmacias en Calle Valparaíso en la pérdida de atribuciones del Estado de Chile, pues antes era este organismo quien definía donde debían ser ubicadas y hoy es simplemente el mercado.

 “Antiguamente había una ley de circuito que establecía cada cuantos metros debía haber una farmacia. Hoy en día esa ley no existe creando un desbalance a nivel de cobertura. Supongo que debieron existir razones sanitarias y económicas que yo desconozco, que expliquen qué hizo primar el criterio comercial por sobre el sanitario”, explica.

La legislación a la que se refiere la experta fue un conjunto de indicaciones, que entre las décadas del 30 y el 70, buscaron normar el sistema farmacéutico a nivel país. Entre sus disposiciones, era necesario poseer una autorización del Servicio Nacional de Salud para colocar o trasladar una farmacia, considerando “una adecuada distribución de los establecimientos de Farmacias, a objeto de cautelar el interés de la comunidad, en el sentido de contar con una eficiente red de abastecimiento de productos farmacéuticos”, se estipulaba en la Ley (artículo 5°, D.S. 773de 1970).

Otros criterios buscaban asegurar un local cada 5.000 habitantes y que éstas no se ubicaran a menos de 400 metros de distancia de la población, además de disponer un horario semanal y la exigencia de turnos en domingos y festivos. Sin embargo, el artículo 78 de la Ley 18899, publicada en 1989, derogó la ley, provocando junto con la libertad de mercado, una evidente aglomeración.

FARMACIAS DIVERSIFICAN SU OFERTA

Como era de esperar, la supresión de la tutela estatal en conceptos de precio y ubicación derivaron en una apertura del mercado. Así el servicio farmacéutico poco a poco dejó de entregarse en pequeños dependientes (boticas), que no podían competir con las ofertas de los grandes colosos, generando que los centros de las ciudades los que concentren estos servicios, pues como asegura Carla Cárcamo, químico farmacéutica de Eco Farmacias de Villanelo con Calle Valparaíso, todos alguna vez tendremos que ir al centro, más específico, a Calle Valparaíso.

Todo el mundo por lo general viene al centro a hacer diligencias y uno se organiza y se planifica para hacer sus cosas. Por eso creo que este es un negocio que se concentra en el centro. Nosotros tratamos de tener a mano lo que la gente necesita. Eso si, No todo el mundo tiene en la puerta de su casa lo que busca”, argumenta.

El diagnóstico para el Presidente de la Cámara de Comercio de Viña del Mar, Rodrigo Rozas,  es contundente, las farmacias partieron muy tímidamente, hasta transformarse en un tremendo negocio más allá de los fármacos. “Ellas se han transformado en drugstore, negocios de conveniencia, donde su objetivo no es sólo vender remedios, sino vender toda una línea de productos que participan en otras categorías de negocios, volviéndose casi supermercados, en que lamentablemente, a diferencia de otros países como Argentina, no existe ninguna normativa que les obligue a marcar cierta distancia para proteger a los negocios minoristas”.

Estadísticamente, la relación ideal a nivel país, de acuerdo a expertos, es de una farmacia por cada 10 mil habitantes, por lo que en Viña del Mar debiese haber alrededor de 30 locales, pero sólo en la Plaza de Viña hay más de la mitad, mientras que en sectores como Gómez Carreño, Santa Julia o Recreo, mantengan apenas un solo establecimiento, dejando en entredicho la real eficacia en cuanto a la cobertura a la hora de conseguir medicamentos, y abriendo el debate de hasta qué punto el rol del Estado puede limitarse sólo a supervisar.

Georgina Sánchez, presidenta regional del Colegio de Químicos Farmacéuticos, apela por una mejor regulación de los medicamentos.

Para la presidenta regional del Colegio de Químicos Farmacéuticos de la región de Valparaíso Georgina Sánchez, esto pasa por la regulación del mercado profundizando esta concentración en el centro de las ciudades: “pienso que debiese haber una regulación frente al acceso de la adquisición de los remedios, y no como sucede en la actualidad que sólo son disponibles para quienes viven en el centro”, apunta. Y agrega. “En estos momentos que nos damos cuenta que la libre competencia está por sobre el interés de la comunidad. Porque si bien la ley dice que el Estado debe garantizar la salud de la población, nos hemos dado cuenta que no es su prioridad número uno. Lamentablemente, cuando uno le dice al ciudadano que exija sus derechos, él piensa en otra cosa. Por ejemplo, cuando hablamos de lo inconveniente de vender remedios en los supermercados, la gente prefiere escuchar de baja de precios, que ni siquiera serán reales, por sobre una atención especializada”.

SOLUCIONES AL DRAMA DE LA CONCENTRACIÓN

Por lo visto, el esquema económico ha permitido que la salud de la población y las ventas de medicamentos se fusionen más allá de lo pensado. Tanto así que la lógica es solo ubicarse donde se pueda vender más y no donde la población realmente lo necesite. Según el director de la carrera de Comercio de la Universidad Viña del Mar (UVM) Gonzalo Becerra, el factor que agudiza la concentración de farmacias es la cantidad de personas que circulan a diario en la vía. “Lo que las farmacias hacen, es tener sus locales de acuerdo a la afluencia de público, no por lo que demandaría la lógica humanitaria de colocarlos locales buscando asegurar cobertura para la población”, concluye.

¿Entonces qué hacemos? Los expertos consultados coinciden en que se necesita un cambio desde el mismo mercado. Para el académico de la UVM, la única medida es que el volumen consumidor aumente en la periferia de tal manera que las farmacias quieran instalarse allí. “Esto es un negocio, por lo tanto lo que hacen es preguntarse, ¿me conviene instalarme acá, sí, no?, y para un local que estuviese en la periferia probablemente va a convenir en la medida que la demanda lo satisfaga, si no, no van a tener ningún incentivo a hacerlo”, argumenta.

Hasta el momento, al parecer la demanda no es suficiente según el libre mercado, pues un estudio elaborado por el Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres), en el año 2011 concluyó que Chile tiene la menor cantidad de farmacias por habitante en Latinoamérica: 10,6 farmacias por cada 100 mil habitantes, prácticamente un tercio del promedio regional de 29 farmacias, incluyendo Centroamérica.

En la actualidad, desde agosto de 2010, se discute en el Senado un cambio a la normativa, buscando regular el sistema de farmacias de turno, autorizar el expendio de medicamentos (sin receta) de venta directa, ubicándolos para su comercialización no solo en farmacias sino que también en supermercados y minimarkets, entre otros; y dentro de estos cambios prohibir que nuevos locales queden a menos de 17 cuadras de distancia uno de los otros, un interesante cambio porque aliviaría la carga de ciertas calles céntricas del país, como es el caso de calle Valparaíso. Ahora si esto prospera o el libre mercado sigue reinando en la jungla de cemento, solo el tiempo y el dinero lo dirá. LOV 

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