4/03/2010
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El Tsunami arrasó con localidades pequeñas y costeras que nunca les avisaron del maremoto
Por Javier Rojas Goñi
El terremoto que nos afectó en la madrugada del sábado pasado (27 de febrero) ingresó inmediatamente al top ten de los sismos más destructivos en la historia. En general (y digo esto considerando el gran nivel que tuvo) las casas y edificios resistieron adecuadamente. Las muertes directas por el terremoto -sin contar lo del tsunami- bordearon los 150 fallecidos (puede que ahora haya más). Una gran catástrofe, pero pudo haber sido peor por la descomunal energía liberada.
Desgraciadamente, el epicentro fue en el mar y se generó un tsunami devastador. Al producirse cerca de la costa, la onda llegó muy rápido a las playas, arrasando pueblos y causando una gran cantidad de muertos. La cuenta oficial de muertos por estos dos desastres naturales bordea los 800 y es posible que alcancen los 1000, una vez que terminen las búsquedas. El maremoto golpeó desde la Quinta región (Llo Lleo / Ritoque) hasta la IX región (Tirúa / Puerto Saavedra) afectando a la mayor parte de las localidades costeras y destruyendo Talcahuano, Constitución, Lebu, Dichato, entre otras localidades más pequeñas.
Aunque aún no hay datos muy parecidos, testigos directos entrevistados en los medios, señalaron que la primera onda del maremoto llegó en un período que oscila entre los 15 y 40 minutos, posteriores al gigante sismo (fijándonos solo en la plataforma continental de Chile). En el caso de las Islas de Juan Fernández –a 600 kms al oeste de la costa chilena- la gran ola puede estimarse entre una hora y una hora y cuarenta minutos.
Nuestro país es uno donde los terremotos con o sin tsunami no son una sorpresa. En teoría contamos con una red de alerta que permitiría avisar oportunamente a los ciudadanos en riesgo.
El sistema funciona así. El primer responsable de dar la alarma es el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA); ellos cuentan con profesionales capacitados y entrenados, e instrumentos y conexión a redes internacionales de observación. Ante una alerta de tsunami que tenga el potencial de causar daños, el SHOA debe comunicarlo inmediatamente a la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI), que debería tomar las medidas de protección necesarias en las posibles zonas afectadas.
El tramité anterior se concreta con un aviso a través de las capitanías de puerto, bomberos y carabineros, los que deben alertar y apoyar el desplazamiento de la gente hacia zonas altas (cotas sobre los 30 o 40 metros) para así salvar sus vidas.
Pero este sistema el sábado en la madrugada falló. Ningún aviso oficial alertó a las poblaciones que fueron devastadas. Al contrario, se informó a los organismos ya señalados que no existía peligro de tsunami y que la población debía permanecer en sus casas. Por fortuna, en las localidades costeras, muchas de sus autoridades no esperaron la información oficial. Los claros factores de un grave terremoto y el retiro del mar, más la cuota de instinto y prudencia llevaron a la mayor parte de la ciudadanía a refugiarse a los cerros, salvando sus vidas. Sin embargo, muchas personas no pudieron escapar a tiempo.
Las razones por las que el sistema de alerta falló aún no están claras. El SHOA y la ONEMI han dado versiones que son contradictorias y resulta muy difícil señalar claramente a él o los responsables. La prensa tras insistir en búsqueda de una explicación finalmente la armada reconoció la cuota de responsabilidad que le correspondía. Mientras que el gobierno aun se aboca a sólo responder “que primero debe responderse a las urgentes necesidades de reconstrucción y rescate”. (Acá en este link el documento donde ambiguamente se avisa del tsunami y que fue entregado pasado las 4 de la madrugada al Onemi)
Los procedimientos por lo visto parecen inadecuados. Especialmente si se toma en cuenta que para salvar vidas se necesita alertar en un tiempo no superior a los diez minutos posteriores al sismo. La táctica utilizada actualmente que involucra coordinar varias reparticiones: llamar al presidente, mandar un fax, etcétera, no parecen viables. El país deberá construir un sistema más ágil y robusto para prevenir muertes en futuros eventos de este tipo.
Desgraciadamente, no nos podemos limitar a mirar hacia adelante. Estamos frente a un evento en el que la negligencia e ineptitud de uno o varios funcionarios de las Fuerzas Armadas o el Estado, provocó la muerte de un número no determinado de civiles inocentes. Alfonso Campusano, Oceanógrafo, declaró en entrevista a Chilevisión que estamos frente a un caso similar a la tragedia de Antuco, y que al igual que ésta, debería ser investigado para identificar a los responsables y castigarlos adecuadamente si la ley así lo indica.
Ambos elementos, identificar y castigar a los responsables y mejorar el proceso de alerta son muy importantes. Realmente, en esto fallamos como país. Son probablemente cientos los compatriotas que hoy estarían vivos si lo hubiéramos hecho mejor.
Tags: armada, aviso, Gobierno, localidades costeras, muertos, onemi, terremoto, tsunami



























Conozco de cerca el caso. Un pariente trabaja en el Shoa. Básicamente, la Armada falló en bajar la alerta de tsunami dos horas después de su aviso. El gran error se produjo en la Onemi, que por carecer de medios de comunicación propios, se vio literalmente en pelota cuando falló el sistema de telecomunicaciones de las empresas privadas. La Armada también pecó de esta falla, siendo una institución militar. Sin embargo, en este caso, dadas las responsabilidades que le caben en situaciones como estas, no afecta grandemente el problema.
Ahora, con 500 años de historia sísmica, se da por sentado que la gente sabe que, de estar en las costas, debe inmediatamente dirigirse a partes altas. Un tsumani, por lo común, llega entre los 10 y los 20 minutos de producido el terremoto. Hay que avisparse. Con 10 minutos, llega el tsumani antes que la alerta. De allí también que el fax enviado por el Shoa, por ejemplo, a las 4:05, señale posibles horas de tsumani para 20 minutos atrás. Otro punto es que el Shoa no tiene seguridad 100% de que se produzca un tsumani, dado que interpretan datos de subidas de nivel y olas. De allí que se ocupa un condicional en los mensajes: “podría” “se produciría”. Protocolos utilizados con anterioridad y por los cuales, según me dicen, nunca hubo reparos de parte de la Onemi.
Otro aspecto que aún no se ha señalado es que hay olas que llegaron después de horas de haberse producido el terremoto, como en Talcahuano. Eso es anormal y se cree en el Shoa que se produjo por deslizamientos del fondo marino, producidos a raíz del terremoto, pero con posterioridad a este.
Saludos!!