2/03/2010
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El saqueo es lo negativo que sacó a relucir el reciente terremoto. Una lástima.
Por Mauricio González
De esta forma titulé el muro de mi facebook anoche, tras el bombardeo mediático pos catástrofe, donde hemos apreciado a grupos de personas que se han dirigido a despojar diferentes comercios establecidos y otros se han aprovisionado de armas, palos y fierros para defender sus propiedades de las familias de los “saqueadores”. Saqueos que comenzaron en la ciudad de Concepción la mañana del domingo 28 de febrero, y que se han extendido a otros sectores de la región metropolitana del país, como Quilicura o Lampa, lugares donde hasta ayer aún no contaban con agua potable y electricidad.
Estos factores han sido el caldo de cultivo para el desarrollo de estos desenlaces, acicalados por la percepción que ha tenido la población hacia la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) que, simplemente, da declaraciones sobre la situación y no soluciones.
El Gobierno que se ha tropezado hasta reconocer que sí fueron tsunamis y no se avisó, la prensa que llama a las Fuerzas Armadas y Carabineros para controlar la situación y que se utilicen el régimen de excepción con la aplicación de estado de emergencia y toque de queda. Por otra parte, aparecen más factores que se suman a esta creciente caldera, como por ejemplo, el hecho que la fecha de la catástrofe fue un fin de mes; los extensos cortes de electricidad y agua potable; las falsas alarmas de tsunami; los incendios; la tragedia televisada en vivo y con lo cual la “histeria” se encuentra desatada.
En fin, varios elementos pueden haber influido en esta situación donde muchos se han visto en la necesidad de recurrir al despojo de locales comerciales para abastecerse de lo necesario para sobrevivir a los costos del terremoto y maremoto- según sea el caso- la falta de agua y electricidad.
Sin embargo, también hay considerar que esta situación ha sido aprovechada por personas que se han beneficiado de esta catástrofe. En este sentido, la prensa televisiva y escrita ha mostrado imágenes de individuos que, haciéndose de lo que se encuentran a la mano, se han llevado innumerables artículos electrónicos, digitales, de construcción -por nombrar algunos- desde los consorcios empresariales del rubro de la alimentación, e incluso, algunos se han atrevido a despojar al querido micro empresario del barrio.
En el fondo, simbólicamente, queda en el aire una suerte de juicio hacia quienes se han apropiado de lo necesario para alimentarse y quienes se han apropiado de enseres como electrodomésticos para, supuestamente, reducirlos. Al fin y al cabo, “todos chorean” pero hay quienes están “choreando” provisiones que no son de primera necesidad. “Esto es lo que hay que robar”, dijo un hombre al llevarse dos tarros de leche Nido; “la necesidad tiene cara de hereje”. dice un poblador al canal CNN, mientras intenta sustraer un saco de harina de un molino particular. Otros replican que estos hechos son únicamente protagonizados por grupos de flojos, flaites e inútiles, que tienen problema con sus valores, o que son pobres con malos valores.
Sin embargo, ya sean, flojos, flaites, inútiles, o padres y madres acongojadas por la necesidad de llevar alimento para que puedan comer sus hijos, lo que se encuentra en tela de juicio es la inoperancia de los organismos públicos para suministrar el apoyo necesario a la población de forma oportuna. Un caldo de cultivo para que proliferen este tipo de acciones las cuales han sido repetidas una y otra vez en los canales de televisión y comentadas en las radios.
En este sentido, los medios no hicieron caso a la solicitud de Horst Paulmann empresario de Centros Comerciales Sudamericanos (Cencosud), quien a la salida de una reunión en La Moneda, solicitó a la prensa no agravar la situación con la comunicación de los saqueos que se habían producido hasta la mañana del domingo. Por el contrario, transcurrida la tarde estos hechos nuevamente se habían producido, pero en la ciudad de Santiago comuna de Quilicura.
Hoy lunes la gente en algunos barrios se organiza para defender su propiedad ¿De quién se sienten amenazados? ¿Quiénes amenazan a otros vecinos? “Los pobres”, confundidos con mecheras y el lumpen que quizás se aprovechan de este estado, son sindicados como quienes amenazan a otros vecinos. “Los pobres” que habitan esos lugares desde mucho antes que las constructoras llegaran con sus ofertas inmobiliarias son sindicados como los peligrosos. La “gente” que tiene su propiedad en barrios y condominios, quizás nunca se imaginó que las amenazas de estos grupos iban a sobrepasar sus pasajes.
En este momento las necesidades no han sido cubiertas y todos luchan por apropiarse de ese capital, cada cual desde la estrategia que estima pertinente tomarse. Es un momento nunca imaginado. La violencia que presenta este recorte de la realidad es un botón de muestra de nuestros conflictos sumergidos, donde por ejemplo quienes habitan un mismo territorio separado por una autopista a metros de distancia hoy se enfrentan hasta las últimas consecuencias en defensa de la propiedad que se resguarda o se aspira.
Hay una fractura enorme entre los grupos medios y los pobres de las ciudades, lugares que han sido construidas desde la presencia invisible de brechas sociales y cohesión social que este tipo de catástrofes colocan de manifiesto.
En nuestro país las desigualdades de pronto se levantan cuando la naturaleza derriba los muros o panderetas que los separaban. Los mundos de los incluidos y los excluidos quedan frente a frente, quienes tienen el capital para acceder al agua y quienes siguen esperando por los camiones aljibes. Lo único que queda es una solidaridad que responde a la defensa de los intereses individuales y familiares, donde surge un llamado “al orden y la tranquilidad” , una orden que se puede convertir en puñalada y estoque. Una orden en defensa de la propiedad de algunos versus la de otros. La de aquellos con estigmatización social que tienen las mismas necesidades e intereses: la necesidad de alimentarse, hidratarse y abrigarse, en momentos donde la histeria se encuentra desatada.
Tags: división social, fuerza Chile., pobres, ricos, saqueos, terremoto



























mucha gente ha saqueado en jeeps de $40 millones
Es difícil opinar sobre el tema sin constatar los hechos por cuenta propia. Los medios de comunicación son expertos distorcionadores de la realidad, sin contar que tienen cuantiosos intereses económicos y/o políticos que sirven de directrices en la forma que se entregan los hechos. Esto por si solo puede constituir un análisis digno de debate.
Pese a esto, y asumiendo los riesgos que conlleva, me gustaría opinar sobre el articulo expuesto.
Me cuesta creer que el análisis marxista (por basarse en una división de clase) sea el correcto. Sin desconocer su validez creo que el modelo económico y social que funciona en chile no se sustenta en una división de clase por lo que sus efectos no son de esta índole. El modelo en Chile se base en el consumo. Esto es una característica mundial principalmente desdela decada de los 80 pero que encaja perfectamente en Chile por que en este pais jamás hubo un capitalismo industrial (nacido en el siglo XIX) sino desde siempre hubo y hay un capitalismo comercial (nacido en el siglo XIII). Desde el comercio del estanco de Diego Portales hasta los enormes almacenes de Horst Paulmann, son todos comerciantes y no industriales. Creo por lo tanto que la dominación es a través del crédito, y el motor económico es el consumo, de bienes muchas veces suntuarios. No es, en su gran mayoría, a través del trabajo y la explotación burguesa de un proletariado indefenso. El escenario no es en ningún modo “la fabrica”.
Si consideramos valido lo expuesto anteriormente ¿Es tan raro ver personas con camionetas de 40 millones robando TV plasmas? ¿Podemos culpar a un ladrón común que se aproveche del pánico para robar un refrigerador? La respuesta desde el sentido común y la indignación de quienes nos quedamos en la casa viendo los hechos desde nuestra pantalla plana puede ser de inmediato que SI. Pero olvidaríamos que esas misma multi-tienda y supermercado que fue robado , saqueado y quemado nos bombardeaba día y noche a través de atractivos carteles publicitarios que la nueva Sony Bravia SI ERA UN PRODUCTO DE PRIMERA NECESIDAD. Esto ultimo avalado por el estado y la complacencia de todos los medios de comunicación acriticos. Es decir que todo el sistema social, comercial y político Chileno han avalado durante 20 años que el consumo de productos que según nos dicta la vieja ética judeo-cristiana clasifica como suntuarios (es decir secundarios) son ahora de primera necesidad, identitarios y proporcionadores de felicidad. Esto a través de discursos y de la publicidad más violenta en términos simbólicos. Pues ahora esos mismos nos vienen a decir que la necesidad primaria esta basada en el arroz y el vaso de agua.
Como nadie esta a salvo del bombardeo de consumismo, dudo mucho que sea un problema de clase, por lo tanto, en mi opinión, analizable desde otros paradigmas
Hay mucho que analizar aun en el tema, la increíble desconfianza en las instituciones políticas que empujan a buscar alimentos sin esperarla prometida por el estado, la baja desconfianza en “el otro” que llevan a la población a armarse contra sus propios vecinos, la increíble sed de orden militar de los politicos de derecha en Chile.
Yo no sé si es el marxismo o el consumismo, tampoco sé si mi escaso conocimiento sobre el funcionamiento de las sociedades permite comentar en este espacio, pero estoy viva y, desde mi desconocimiento, tengo opinión.
Sobre los saqueos, me parece que no puedes culpar a la publicidad y el bombardeo pro consumismo de que la gente se robe el plasma en una situación como esta. Creo más bien que es escacez de sentido de comunidad, de bien social, de solidaridad y obviamente no me refiero a solidaridad barata de juntar tal cantidad de dinero en una hora determinada o ayudar “al pobre”, “desvalido” o “el que sufre” para que suene como bonita historia con los amigos, me refiero a esas pequeñas cosas del día a día que parecen tontas pero, desde mi punto de vista, son el reflejo de algo más grande que ahora, en una situación grande, sale a la luz. Porque el subirse en la micro sin pagar, empujar para entrar primero, no pagar el chocolate en supermercado y un montón de pequeñas “tonteritas” cotidianas no es más que aprovecharse de las situaciones, de ser egoistas y entender el mundo como yo y los demas y no como nosotros. Creo que los saqueos y todo lo que esta pasando era absolutamente esperable.
También era esperable el terremoto y los tsunamis, pero peor aun era esperable todo el daño causado y la destrucción por una razón similar a los saqueos, pensar en yo ahora solamente y no yo futuro, esta ves “yo” pensado como sociedad, que deside ocupar un borde costero historicamente asotado por tsunamis, que es capas de dejar pasar normas de construcción antisismicas en un país completamente inserto en el cinturón de fuego del pacífico, donde los terremotos, tsunamis y erupciones volcánicas son norma, no excepción y además de eso, hacerlo de manera desinformada, porque nunca se ha publicado nacionalmente como es una alerta de tsunami, quien la da, como suena, como es, que hacer, donde arrancar, que no hacer, en cambio se instalan lindos carteles en zonas costeras donde se observa una vía segura de tsunami a pocas cuadras de la playa cuando se tienen registro de entradas de mar que llegan hasta kilómetros más adentro (Viña del Mar específicamente) porque la gente vive en zonas de riesgo sin saber que lo son ni que hacer en caso de emergencia (la ola de un tsunami entra mucho más rápido y fácil por los ríos o donde ya exista paso de agua, el Marga Marga en el caso de Viña) y se ha descuidado el tema e incluso se ha bajado el perfil como forma de mantener a la población tranquila, como siempre, desinformación es visto como tranquilidad (como la polémica y censura del documental de natgeo sobre terremoto y tsunami en Chile).
Me gustaría pensar que después de esto se tomarán medidas reales y se le informará a la gente sobre los riesgos naturales a los que estamos afectados para que quienes viven en el borde costero, sea una caleta de pescadores o un edificio de 14 pisos con vista al mar desidan informados si tomar el riesgo o no y como minimizar daños de un tsunami y los que no vivimos ahí tambien sepamos por si alguna vez a alguien se le ocurre la loca idea de pasar un día en la playa y nos convertimos en un afectado potencial.
Tristemente tiendo a asegurar que eso no ocurrirá, ya que no pasó con Chaitén y aun nadie sabe que hacer, donde arrancar, como reaccionar, como alertarse en caso de erupción volcánica (y es sabido lo destructivo que sería una erupción grande del volcán San José por la posibilidad que su lava ocupe el valle encajonado bajo él, osea donde esta Santiago eje primordial del funcionamiento del país, por ejemplo), y cinco días después del desolador terremoto tampoco se ha hablado (creo) de como reaccionar ante sismos según el material del que esta construida la vivienda por ejemplo, que es un elemento primordial para detectar puntos seguros.
Saqueos de supermercados y de vidas solo se pueden evitar cuando realmente te importa la vida del otro y creo que aune stamos muy lejos de eso.