EL PEQUEÑO GIGANTE

5/02/2010 Fecha | 13:33 Hora  | 6 Comentarios

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Así, supuestamente, debería quedar el hotel que medirá 75 metros de altura.

La famosa y lujosa cadena hotelera Hyatt llegará a Viña, al ex Sanatorio Marítimo. En los últimos días los empresarios retomaron las conversaciones con el municipio. Y esta semana el director de obras dio su visto bueno al proyecto. Ahora, a los concejales les toca reunirse para ver si aprueban las modificaciones durante febrero. La Otra Voz conversó con las autoridades, vecinos y arquitectos locales para conocer sus reflexiones respecto al polémico gigante  hotelero que se ubicará en la preciada costa viñamarina. ¿Y usted qué opina?

por Gonzalo Espinace R.

A mediados de enero pasado hubo una reunión que podría cambiar el futuro urbano de la Ciudad Jardín. En el salón del concejo municipal, al interior del consistorio viñamarino, en calle Arlegui con Quinta, a puertas cerradas -mientras los periodistas, incluido La Otra Voz, esperaban pacientemente- los concejales viñamarinos se reunieron con ejecutivos pertenecientes al poderoso grupo comercial Saieh, dueños de CorpGroup y la cadena Hyatt Regency, quienes les presentaron el anteproyecto para instalar un gigante hotelero en las ruinas del ex Sanatorio Marítimo, en la rotonda San Martín con 15 Norte.

A la importante reunión asistieron también por más de una hora, la alcaldesa Virginia Reginato, el administrador municipal, Pablo Staig, el director del área jurídica municipal, Mario Araya, el director de la Secretaría Comunal de Planificación, Osvaldo Urrutia, y el director de Obras, Fernando Durán. El cónclave tan sólo fue el inicio de los trámites que traen a la urbe un recinto 5 estrellas a la costa viñamarina. Pese a que hace mucho los clientes de esta categoría dejaron de venir a la ciudad, por lo que en ocasiones hoteles de alto nivel hacen promociones para enganchar público.

La historia que probablemente termine con un edificio de 19 pisos, 215 habitaciones, un edificio de 75 metros de altura, estacionamientos subterráneos y una capacidad de 600 huéspedes, hace tiempo que viene gestándose. Desde que la orden religiosa San Juan de Dios, dueña del Sanatorio que ayuda a 51 niños con problemas neurológicos, decidió que era hora de partir por culpa de la deteriorada y antigua infraestructura, permutando con la firma italiana Iuvans, su terreno avaluado US$ 7 millones a cambio de un nuevo edificio en el tercer sector de Gómez Carreño.  Uno que hoy en día le genera más deudas, pues cuesta más dinero mantenerlo debido a sus dimensiones.


Aquí, en las ruinas del ex Sanatorio Marítimo se erigirá un futuro Hotel Hyatt, ¿qué le parece?

Es que el tiempo pasa y la organización a causa de las deterioradas condiciones del inmueble optó por el cambio. Se suma, como un vital antecedente, que para este terreno existía antes otro proyecto hotelero aprobado por el concejo municipal de los años 2000 a 2004, cuando los vecinos del sector Muelle Vergara, reclamaron ante la Corte Suprema por la altura y lograron rebajar pisos que incluían “unidades hoteleras” para arriendo.

Pero, ¿un permiso como éste es posible que dure tanto? Sí, a través de una vacío legal, el permiso es renovable si la iniciativa ya se encuentra con un inicio de obras ¿Cuál? He ahí lo vago, puede ser un hoyo y una fachada de construcción o haber puestos cimientos concretos. De ahí que el Sanatorio por mucho tiempo contó con un perímetro cerrado.

Hoy, el proyecto que costaría US $ 50 millones, comenzaría este primer semestre para inaugurarse el 2012 y por eso esta semana recibió el informe favorable del director de obras municipales, Fernando Durán. El martes 2 de febrero presentó un power point sobre los cambios ante el concejo municipal en la acostumbrada reunión de “comisiones”. Aunque no todos lo ediles lograron verlo, pues faltaron a la cita la concejala Macarena Urenda (UDI), Tomás de Rementeria (PPD) y Rodrigo Kopaitic (RN), y la edil Eugenia Garrido (UDI) abandonó el lugar antes de que terminara la exposición de Durán, de acuerdo a una fuente cercana.

¿QUÉ OPINAN LOS CONCEJALES?

Actualmente, para comenzar la construcción, uno de los trascendentales pasos es que los ediles voten la aprobación de la modificación de la mega iniciativa. Eso, porque el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), estimó que para este caso particular no requería el ingreso de un nuevo proyecto al ya existir otro anterior y previamente examinado.

Con esto, el paso de la aprobación vía Ley Lorca - creada por el ex alcalde Gustavo Lorca,  para resguardar el desarrollo urbano en la costa y evitar grandes construcciones- no es obligatoria, manteniendo la decisión de un concejo de otro periodo, sin la posibilidad de exigir que sea de otra forma. Pero ¿qué opinan los protagonistas de esta gran decisión? En general los ediles valoran que en lo exhibido por los ejecutivos y un arquitecto del Hyatt conjugara de manera armoniosa la estructura con el entorno del balneario.

Así, el edil Jaime Varas (Ind Pro Udi), opina que es un “proyecto muy interesante porque permite continuar con el proyecto del borde costero, tal vez existe un leve cuestionamiento de la altura, pero eso ya fue zanjado por los tribunales de justicia que estableció que acá no existía ni un derecho a vista que lo impidiera. Ahora hay que aprobar para materializarlo”, dice confiado y seguro.

Su compañera, Macarena Urenda (Ind pro Udi), también es de la misma posición y ve con buenos ojos la llegada del gigante. “La verdad es que no le veo ningún inconveniente, más encima este edificio plantea un diseño diferente porque es trasparente y no afecta la vista”, señala en relación a su altura, uno de los puntos más conflictivos del proyecto.

El concejal Víctor Andaur (PC) también se mostró abierto a las modificaciones, indicando que éste es muy diferente al anterior. “En general tengo la posición de tener el borde costero despejado, pero ahora esto viene de una administración anterior”, explica, señalando que deben fijar luego una reunión durante el mes de febrero para votarlo. Laura Giannici (DC), al contrario de sus colegas, no se mostró muy entusiasmada. “Para ser honesta, no me trastornó mucho la presentación, tiene una mezcla de los otros dos hoteles ninguna originalidad, es como que hubiesen puesto en una coctelera al Sheraton Miramar con el Hotel del Mar, del casino”. Finalmente, el edil Andrés Celis (RN), dejó clara su postura favorable, siempre y cuando se respeten todos los requerimientos. “Yo no soy contrario a las construcciones del borde costero mientras se cumplan las exigencias, ya sea el tema de la altura, congestión vehicular o contaminación acústica”.

Al parecer la voluntad política existe. De hecho, la propia alcaldesa Reginato declaró públicamente  su visto bueno. “Creo que es un gran proyecto y ojalá se haga lo antes posible”, sentenció ante los medios.  Sin embargo, más allá de la opinión de las autoridades -que parece tener un destino fijo- conversamos con un vecino del edificio que estará frente al futuro Hyatt, Waldo Contreras, de la Torre Pacífico III. “Es como que un gigante se ponga encima de un enano. Es como que de repente llegue un tiburón y se coma a todos los peces chicos”, responde con analogías, al ser consultado sobre el arribo  de la construcción que la considera como “un edificio gigante que nos va a dejar como piratas, mirando con un solo ojo”, sentencia, con justa razón.

EL DAÑO

En cuanto a la visión de la academia, dos arquitectos locales comentaron a La Otra Voz su opinión sobre el magno proyecto turístico. El primero fue el arquitecto de la Universidad de Valparaíso (UV), Carlos Lara, quien ve la llegada del gigante como una barbaridad. Sin embargo, aclara que no es nada raro. “Es que el daño en esa zona está hecho hace mucho tiempo, con el gran crecimiento inmobiliario, incluyendo la construcción de las torres Coraceros y los malls”, dice, reflexionando sobre la evolución que después de haber instalado las grandes torres dejó, por ejemplo, sin vista al mar a parte de la población ubicada en Santa Inés.

“Considero que diferenciar a un edificio porque está ubicado de uno o del otro lado de la calle no tiene sentido. Por eso insisto que para mí el daño en ese sector está hecho y no tiene vuelta atrás”, recalca Lara, sobre una política urbana  desarrollada por años. De acuerdo al municipio viñamarino la principal razón para dejar que privados se instalen, es engancharlos con la mantención  y renovación de las playas, para que inviertan y no solo establezcan negocios precarios con cero costos. Sin embargo, la mezcla de privados con las subconcesiones costeras ha generado una polémica que ha llevado a preguntarse: ¿a qué costos se puede mejorar la Ciudad Jardín?

El docente apunta en que el problema no está en el levantamiento de edificios, sino en la legislación que lo permite. “El verdadero inconveniente es la ley que existe y las autoridades que la avalan. Los vecinos tienen que ser capaces de informarse; de revisar el Plan Regulador Comunal. Y elegir con responsabilidad a las autoridades”, advierte con preocupación. En la actualidad hay sectores como Coraceros o Cochoa, que fueron poblados por grandes torres, provocando molestias y ocupando lugares que pudieron haber sido destinados a espacios públicos. “La legislación debiera estar íntimamente relacionada con la planificación de la ciudad”, recomienda el arquitecto.

Una situación parecida ocurrió en las costas españolas de gran riqueza turística y donde hace años empezaron a levantar edificios y hoteles con el fin de atraer visitantes. El crecimiento fue tanto que se transformó en una especie de vicio. Visto el error, para frenar este caos, el gobierno aplicó la denominada Ley de Costas. La decisión española implica que más de 200 mil dueños de inmuebles en el litoral pierdan sus propiedades. Sí, tal como lee. El intento por reconquistar sus playas provocará la demolición de las construcciones costeras. Un claro futuro que no se quiere para Viña del Mar.

EL PROBLEMA NO ES EL CIELO, SINO EL SUELO

Tal como se ha dicho, el proyecto del Hyatt Regency, considera una construcción de 19 niveles, unos 75 metros de altura; comparable con el tamaño del edificio Esmeralda, donde se instala la Intendencia Regional de Valparaíso, para que usted se haga una idea. Respecto a este factor le preguntamos al académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Fernando Espósito, cómo afectaría a los viñamarinos.

“La altura, no cabe duda que es agresiva, pero de todos modos no está lejos de los otros edificios del borde costero. Más importante que su proyección al cielo, es la forma de cómo el edificio va a llegar al suelo. Es decir, de qué manera se va a relacionar con el espacio público”, señala el profesional, aclarando que lo ideal es que el hotel no corte el camino costero, sino que le de continuidad al paso. Cuestión que francamente los escépticos ponen en duda.

El especialista ejemplifica. “En Barcelona hay grandes construcciones de altura, como la Torre Agbar, que es una obra magnifica, pero la gran crítica que tiene en contra es que no llega de buena forma al suelo. Es un objeto puesto en la ciudad, pero que en términos urbanos no genera cercanía con la gente”.

La antigua capilla será demolida para después ser reconstruida.Obviamente, acorde al estándar del gigante hotelero.

Desde el área de planificación municipal aseguran que una de las mayores preocupaciones es mejorar el entorno público. Por lo mismo, se acordó dentro de los requisitos la conservación de la capilla del Sanatorio Marítimo. Aunque será demolida para ser reconstruida, pues muestra daños estructurales difíciles de recuperar. “Es una situación triste en la que estamos. Me da pena que haya que pedirles a los adinerados, que nos arreglen las calles y las playas. Para mí es un asunto que va más allá, se trata de mejorar la ley y así podremos proteger otros sectores que todavía no son invadidos, como la zona de las ex petroleras. Por ahora, seguiremos rogándoles a los empresarios que nos donen un pequeño porcentaje de su inversión para que mejoren los espacios públicos que ellos invaden”, concluye Carlos Lara de la UV. LOV

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  1. [...] EL PEQUEÑO GIGANTE « La Otra Voz – Todo lo que no se dice [...]

  2. moniciris dice:

    me gusto mucho este reportaje, muy claro e informativo

  3. Carolina D. dice:

    Qué susto me da seguir viviendo en viña y darme cuenta que es cada vez menos habitable, con estructuras gigantes que quitan la armonía de la costa, en vez de darle lugar al arena o al verde. Se siente la necesidad de recaudar dinero a toda costa y nos vamos convirtiendo en una ciudad que tiene cada vez menos encuentro con la naturaleza, lo que me parece paradójico viviendo alrededor de tantos kilometros de costa en que le hemos ido quitando espacio a la fauna silvestre, con edificios nuevos y hoteles.
    Lo peor es que se está contruyendo una ciudad para pasajeros, porque propuestas como las del hyatt y los innumerables edificios que nos quitan la vista son pensados en su mayoría para santiaguinos o turistas que pasan los fines de semana largo y las vacaciones acá, provocando tacos, dejandonos sin stock de productos básicos como pan o plata en los cajeros.
    estoy de acuerdo con el progreso, pero siempre que sea en armonía con el crecimiento de la ciudad y de esta manera ser capaz de no colapsar en fechas importantes y dejar en jaque la calidad de vida de las viñamarinos.

  4. Hola:

    buen artículo. Interesante y transversal.

    Mala la opinión de los arquitectos.

    Tienen un trauma con comparar realidades completamente diferentes: ¿qué tienen en común Viña del Mar con Barcelona?

    No es válida la comparación en este caso.

    Gracias por la información!

  5. Daniel dice:

    Excelente reportaje, estoy muy de acuerdo con Don Carlos Lara, yo vivo desde hace 33 años en Viña del Mar y hace muchos años que los que vivimos en el sector de 15 norte hemos visto como han cosntruido grandes torres sin ningun tipo de armonìa. Los vecinos de Santa Ines quedaron sin vista gracias a las torres que construyeron en la meseta de 15 norte.
    Felicitaciones a la otra voz.

  6. Marión Sepúlveda Puig dice:

    Excelente punto de vista sobre Viña del Mar, con el cual concuerdo totalmente, hemos ido perdiendo calidad de vida, en pro de un supuesto balneario con pretenciones a nivel de otros paises con difentes realidades.
    Desgraciadamente estamos perdiendo flora, fauna y espacios de parques y jardines.
    Viña dejó de ser hace tiempo la ciudad jardín, en la cual caminabamos en invierno pisando las hojas secas de la avenida Libertad, gozando del ruido de las hojas, de la briza del otoño y deleitandonos con la vista y los aromas de los jardines, como bien dicen los artículos anteriores, caminar por estas calles ahora, se convierte en contemplar torres y torres de cemento, si hay un pedazo verde, se cubre rápidamente, dando paso a estructuras de vidrio, láminas de acero, sombreando la luz el sol y la briza marina.
    Tendremos los Viñamarinos algún día voz y voto, para decidir y elegir la ciudad que añoramos.

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Gonzalo Espinace Rojas

Jóven de 25 años y audaz periodista de crónicas de La Otra Voz. Informaciones gespinace@laotravoz.cl o en www.twitter.com/gespinace

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