28/01/2010
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Me he enterado por los medios de comunicación sobre un nuevo “equipamiento urbano” que se ha ido emplazando en la Ciudad Jardín, partiendo por uno que fue ubicado en la esquina frente a la Plaza Vergara y calle Arlegui (ver foto).
La idea de estas estructuras no me parece mal, en el sentido de ser un punto de acceso a un sistema dinámico de información turística y todas esas cosas. Sin embargo, lo aparentemente oculto es su uso principal y su primer destino: albergar publicidad (tal como pasó con la gran estructura en la rotonda de Avenida San Martín en diciembre pasado).
En la lógica del juego de la inversión social, rentabilidad y capitalización, está claro que el municipio viñamarino logra un cometido importante: asegurar el acceso a la información urbana de manera gratuita. Pero el análisis cívico no lo resiste de manera alguna. La publicidad aparece como un elemento violento, intrusivo y que al final destruye la intención natural de una ciudad con valores urbanos. Simplemente, por su gran tamaño no deja ver. Es contradictorio, mientras el objetivo es “dejar ver” por medio de la información, las características que le otorgan “rentabilidad” logran precisamente lo contrario, ¡vaya paradojas!
Son unas paletas de 8 metros de altura ¡equivalentes a 3 pisos de altura! Es que en el sentido del tiempo y el espacio están convirtiendo a la ciudad en un canal de televisión que da 10 minutos de programas por cada 50 minutos de tandas comerciales. Una “belleza”.
Hace un tiempo le envié una carta a la alcaldesa, Virginia Reginato (UDI), motivado por mi espanto por la pantalla LED emplazada en Uno Norte con Avenida San Martín y el Puente Casino. Desde mi punto de vista, como arquitecto dedicado a la academia, a la investigación, a la discusión concreta sobre el espacio público, al origen y el destino de nuestras ciudades, no pude más que sentirme profundamente agredido por este “pantallazo”.
Así lo hice ver, modestamente, a la jefa comunal, argumentando que justo en esa esquina se da (o más bien, daba) una de las mejores vistas urbanas de la ciudad (reconociendo que el paisaje urbano bello es una de nuestras carencias), comprendiendo el Puente Casino con su leve flecha, el estero cubriendo de lado a lado, la ordenada pero salvaje apariencia de las palmeras y el imponente cerro Castillo coronado por el Palacio Yarur, hoy conservado por Carabineros. Todo esto enmarcado por nuestro dinámico cielo en su constante lucha con el mar. Una imagen naturalmente urbana como las mejores.
Sin embargo, hoy totalmente destruida por la violenta irrupción de esta pantalla que solo genera distancia, distrae a los conductores y, como si fuera su destino, no deja ver, ¿a alguien le atrae la publicidad? ¿Alguien recuerda que cortos publicitarios se dan en esa pantalla? ¿Alguien recuerda una imagen específica aparte del papagayo o tucán de pico azulado que parece ser la imagen de la agencia?
La respuesta de parte de la señora alcaldesa me la reservo, aunque esta publicada en su blog municipal. Y me la reservo porque defiende lo indefendible y no merece, lamentablemente, mayor análisis y discusión intelectual. Al parecer solo prima la obtención de recursos para la caja municipal en desmedro de la belleza de la ciudad porque “la ley lo permite”, como me lo hizo saber.
En mi misiva intenté mostrar que hay que saber hacer las cosas. Las pantallas son comunes en muchas partes del mundo. De hecho la plaza de Times Square, Nueva York, es una punta de diamante forrada en cientos de ellas, produciendo un efecto de día eterno por sus luces.
O como aquí en Londres, en Picadilly Circus (donde me encuentro actualmente) también hay otra especie de plaza, que en realidad es una conjunción de varias calles, orientada en una de sus puntas a este tipo de estructuras multicolores, en la que cientos de turistas día a día se fotografían.
Sin embargo, en los ejemplos anteriores su ubicación y estética son diferentes, las pantallas se asocian a algunas fachadas que probablemente no tienen mayor interés paisajístico. Pero no entorpecen en la mirada del que va o viene; no ocultan la ciudad que está delante sino que la acompañan. Son en sí mismas y no necesitan volverse “repentinas”, la gente va a verlas.

Este fue el gran aviso publicitario que quiso instalarse en la rotonda de Avenida San Martin, con 15 Norte. Sin embargo, fue retirada por la presión de los vecinos.
Como el viejo aviso de “Tío Pepe” en la Plaza Sol de Madrid, España, que como patrimonio atrae a muchos. Obvio, son instancias relativas a la publicidad, pero éstas lograron perpetuarse porque no agreden; no intervienen el paisaje natural del lugar, no se entrecruzan delante de nada, están ahí, como al fondo. No se emplazaron delante de la belleza sino al contrario, son mucho mejor de lo que ahí había.
¿Se imaginan que alguien pudiera pensar que la pantalla en Uno Norte pudiese ser un atractivo, negando de tal manera la ciudad que ahí está, tapada? Viña del Mar no es la ciudad pensada por Ridley Scott para Blade Runner. Ni tampoco otro Nueva York, eso es seguro.
Sin duda, lo mejor de Viña son sus vistas amplias, gracias a su contexto natural y topográfico. Ni siquiera tiene muchos edificios con un gran valor reconocible, entonces, ¿las vistas panorámicas están siendo destruidas a vista y paciencia de sus ciudadanos porque el municipio necesita hacer caja? ¿Dónde está la participación y el poder ciudadano? Que alguien me diga, por favor.
Tags: aviso, paleta, plaza de Viña, Publicidad, stand de turismo





























Pareciera ser que cada vez más la ciudad va siendo expropiada de sus habitantes para servir a la ineficiencia administrativa de la municipalidad que día a día pierde recursos y elimina progresivamente los espacios de socialización como el caso de la escuela de los container, los espacios públicos como plazas y parques, el borde costero entre otros.
Aprovecho de pasar el reclamo ¿qué pasó con los fondos FIACC? ¿Qué pasa con las platas que por legitimo concurso se le debe a sus ciudadanos? Creo que no somos pocos los que estamos hartos de la gestión de la ciudad.
Muy buen articulo.
Saludos
gracias por la columna mauricio. al fin se que no somos poco los que pensamos que las cosas se estan haciendo mal en viña
no que los arquitectos de la católica de valparaíso tenían su propia ciudad para jugar al urbanismo????
a la horita q vienen a reclamar, cuantos años perdidos entre las dunas para ahora hacernos ver lo mal que se han hecho las cosas.
En viña somos una ciudad de tercera, no estamos ni ahi con el picadilly circus, ni madrid ni blade runner, por eso incluso votamos con una alcaldesa con sólo 3ro básico…
pd: alguien cree que regginato escriba su blog????jajaj